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Vecinos de San Blas protestan por la "invasión de familias rumanas"

El barrio de Las Musas de San Blas ha comenzado a movilizarse ante la "invasión creciente" de familias rumanas en la zona. Los vecinos denuncian que los inmigrantes han llenado el barrio de basura, hacen sus necesidades en la calle, duermen en furgonetas y cocinan en plena calle con bombonas de butano. "No estamos en contra de ellos, sino del peligro que generan por las condiciones infrahumanas que soportan", se quejan los vecinos en sus escritos de protesta.

Las familias rumanas han ocupado una explanada donde aparcaban los coches del vecindario, frente a la calle de Nicolasa Gómez y muy cerca del estadio de La Peineta de la Comunidad de Madrid. Allí llegaron hace cuatro meses en sus carromatos y furgonetas procedentes de las zonas rurales de Rumania, según comentan algunos de sus integrantes, que sobreviven tocando el acordeón en el suburbano y pidiendo limosna en los semáforos.Hay unos 30 niños en la zona que juegan alegres entre los coches. Alguno caminaba anoche descalzo y medio desnudos. Los vecinos aseguran que algunos de los pequeños duermen en los maleteros de los coches mientras los adultos se echan sobre colchones gigantescos. "Eso no es lo peor", destaca Andrea, una vecina. "Han sacado las bombonas a la calle y cocinan en el descampado con el peligro que eso supone para el barrio. Además, los hombres, a veces, van a los bares a comprar botellas de ginebra y de whisky".

"Estamos cagaditos", susurra Ernesto, de 59 años. "A mi hija la han amenazado por llamar a la policía y le han roto el cristal de una patada. Al principio nos llamó la atención verles, ahora les tenemos pánico. Han llenado el barrio de problemas, con lo felices que vivíamos aquí junto al estadio olímpico de la Comunidad de Madrid", agrega Ernesto.

Recogida de firmas

El barrio de las Musas estaba anoche muy revuelto. Los vecinos ya recogen firmas y piensan en manifestarse en breve delante de la Junta Municipal de San Blas. "Este campamento rumano crece y empeora día a día. Se han adueñado del barrio y el que les hace frente lo paga", explica Teodoro, un vecino de la zona que asegura que los rumanos se presentan en los bares con un montón de monedas para que se las cambien en billetes. "De pobrecitos nada; pobrecitos nosotros, que sufrimos todo lo que ellos hacen", comentaba José Luis, un conductor de la EMT vecino de la calle de Hiliada.Algún residente que ha aparcado su coche entre las furgonetas de las familias rumanas se ha encontrado con el siguiente escrito en el cristal delantero. "No aparque aquí, esto es nuestro". "Desde luego, no les podemos acusar de nada, pero pensamos que son ellos los que nos amenazan", aclara un vecino.

Varios clanes rumanos han abandonado las furgonetas para vivir en un piso que han alquilado en el número 102 de la calle de Nicolasa Gómez. En este inmueble los rumanos mataron el pasado domingo un cerdo, según denuncian los vecinos. "Ahora les hemos visto un cordero vivo que seguro que también van a matar dentro de poco".

El concejal de San Blas ya conoce la situación en la zona, según los vecinos. Éstos le han presentado dos denuncias al edil, Isaac Ramos, del PP. "Tambien hemos pedido varias reuniones y entrevistas por escrito, pero nunca hemos recibido respuesta". "Estamos cansados de llamar a la policía y protestar ante la junta municipal", se lamenta Javier. "Aquí nadie hace nada hasta que no hay muertos, como en ese otro sitio de Fuencarral", exclama otra vecina. "El día que salten por los aires todas las bombonas de butano ya verás cómo van a venir todas las autoridades", apunta otro hombre.

El propietario de una tienda de comestibles asegura que en su comercio entran "en bandada" hasta 15 mujeres rumanas: "Dos o tres mujeres compran y el resto da vueltas por la tienda. Cuando me doy cuenta me faltan un montón de cosas. Como siga así voy a tener que cerrar", explica el tendero.

Anoche se presentaron en la calle de Nicolasa Gómez una pareja de agentes de la Policía Municipal. Pidieron la documentación a las familias rumanas. Una de las mujeres rumanas balbuceó al agente: "Desde hoy tenemos papeles. Somos legales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 1999

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