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El uso del velo islámico crea una crisis en el nuevo Parlamento turco

La diputada del islamista Partido de la Virtud (FP) por Estambul, Merve Kavakci, no pudo jurar el domingo su cargo en la sesión que inauguraba el nuevo Parlamento turco tras las elecciones del pasado 18 de abril. El pañuelo que cubría su cabeza, según la tradición musulmana, fue la manzana de la discordia.Según el reglamento interno del Parlamento turco, las mujeres deben asistir a las sesiones ataviadas con traje de chaqueta. Aunque la prohibición del pañuelo islámico no se recoge explícitamente, la Gran Asamblea Nacional es uno de los feudos del laicismo instaurado hace 75 años por Atatürk, y hasta la fecha todas las diputadas musulmanas habían descubierto su cabeza en respeto a la tradición.

La osadía de la diputada islamista, que acusa a sus detractores de impedir que se realice la voluntad del pueblo, ha sido duramente criticada por el presidente de la República, Suleyman Demirel, quien la responsabilizó públicamente de provocar una crisis política.

A su llegada al Parlamento, Kavakci fue recibida con gritos de "fuera, fuera" por los diputados del Partido Democrático de la Izquierda (DSP), mientras era aplaudida por los miembros de su partido y observada con escepticismo por el resto de la Cámara. El líder del DSP, Bülent Ecevit, recibió ayer el encargo de Demirel de formar Gobierno.

Desafío al Estado

Tras 25 minutos de abucheos, decidió suspender la sesión para calmar los ánimos. Una vez reanudado el acto, Ecevit pronunció un enérgico discurso en el que advirtió a los islamistas: "Éste no es el sitio adecuado para desafiar al Estado". Finalmente, los representantes de los partidos llegaron a un consenso: Kavakci accedió a abandonar la sala para resolver "temporalmente" el problema. "Intentaré jurar de nuevo mi cargo en la próxima sesión del parlamento", anunció ayer la diputada en una rueda de prensa convocada a la luz del revuelo político. "Cubrirse la cabeza con un pañuelo no es un símbolo político, yo lo siento como un mandato religioso", aseguró Kavakci defendiéndose así de las críticas que la acusan de propaganda política. Kavakci tiene ahora diez días de plazo para someterse y jurar su cargo a cabeza descubierta, so pena de perderlo.Sin embargo, no todas las diputadas son tan rebeldes. El 21º Parlamento de la República acoge en su hemiciclo al mayor número de mujeres desde 1935 y aunque muchas de ellas son musulmanas practicantes, se han doblegado a la tradición que exige descubrirse en la sala. "Yo obedeceré las reglas", aseguró tras las elecciones Nesrin Unal, diputada de la formación de extrema derecha Partido de Acción Nacionalista (MHP). Unal, que habitualmente utiliza el pañuelo, juró entre vítores su cargo con la cabeza descubierta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 1999