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Una "entrega controlada" cortada para evitar sorpresas

El director general de la Policía, Juan Cotino, no dudó en calificar la Operación Mezquita "como la más importante del mundo contra el tráfico de precursores de droga". Prueba de la importancia que daba al asunto es que días atrás envió de Madrid a Cartagena de Indias nada menos que a su número dos, el subdirector operativo Pedro Díaz-Pintado, junto al jefe de la unidad antidrogas central, José García Losada. Ambos comisarios tenían la misión de esperar en Colombia la llegada de la mercancía y supervisar sobre el terreno el desarrollo del tramo final de esta entrega controlada (una nueva figura legislativa cuya finalidad es permitir que la policía acompañe a la mercancía hasta su destino final). Con esta estratagema se pretendía descubrir, y después desbaratar, todos los eslabones de la cadena delictiva.

"La idea era seguir los pasos que daba el cargamento y averiguar a qué manos iba a parar. Eso habría permitido descubrir y reventar a la organización. Pero se decidió actuar en Cartagena de Indias ante el temor a que se produjera alguna sorpresa durante el camino y se nos perdiese la carga", explica el comisario Díaz-Pintado desde Colombia. Pese a todo, afirma que el resultado final ha asombrado a las autoridades colombianas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 1999