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El pintor Txus Meléndez expone en Bilbao sus "cuadros más callados"

El pintor Txus Meléndez (Bilbao, 1964) ha dejado fuera de la exposición que reúne su producción más reciente todos los elementos figurativos, las palabras y los juegos conceptuales. Ayer inauguró en la sala de exposiciones Windsor Kulturgintza (Juan de Ajuriaguerra, 14), de Bilbao, una muestra de una veintena de sus "cuadros más callados", según su propia definición. "Antes nunca había pensado en hacer arte, sino en agitar", explica Meléndez. "En mi trabajo primaba la idea". Las pinturas reunidas en la exposición, asegura, son "más íntimas". Han surgido de una reflexión en la que el artista ha tratado de buscar "un lugar" a la pintura. La conclusión a la que ha llegado Meléndez es que el arte interesa a muy poca gente. "Pensar que desde un cuadro puedes intervenir en algo es ilusorio", reconoce. El artista asegura que ahora sí quiere hacer arte. Y su camino para crear ha sido volcarse sobre la tradición. "Asumes lo que es pintar y ya está", dice. "En esta exposición se puede ver la visita de los fantasmas de Matisse, Picasso y muchos otros maestros de siglos atrás. Mi manera de hacer arte ahora es un diálogo con la tradición". La muestra estará abierta hasta el próximo 16 de mayo. Meléndez, profesor de Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, fue uno de los seis artistas seleccionados por su galerista para exponer en la última edición de la feria Arco, celebrada en Madrid en febrero. "A otros les fue mejor", reconoce lacónico el artista. "Yo sólo conseguí vender dos cuadros en Arco". Pero su desencanto con las posibilidades de la pintura, asegura, no tiene nada que ver con lo comercial.

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