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Un profesor de Bellas Artes consigue réplicas exactas del cuerpo con moldes de cadáveres

El proyecto premiado paliará la escasez de donaciones para el estudio de la anatomía

Encontrar un buen cuerpo no es fácil. Si se trata del de un cadáver menos aún. Pero no ha sido ese el obstáculo más complicado que ha tenido que saltar Antonio Bautista hasta conseguir que su proyecto docente cobre vida. Atrás quedan años luchando con los trámites burocráticos sin que nadie le diera una solución para hacer réplicas exactas de partes del cuerpo humano en poliéster. Por fin, en 1997 se topa con el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) y el director le asegura que su plan es factible y que podría entrar dentro de los proyectos docentes que el organismo financia. "Andrés Ortega ha hecho realidad mi sueño", dice Bautista. Este profesor imparte clase de Anatomía en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Siempre ha tenido dificultades para encontrar buen material docente: "Los esqueletos y cuerpos humanos de plástico suelen ser bidimensionales y están llenos de errores. Hacía falta algo tridimensional". Se le ocurrió hacer réplicas exactas de piernas y brazos a partir de moldes extraídos de cadáveres. En la Facultad de Medicina colaboraron con él para ofrecerle lo que necesitaba. Pero no es fácil encontrar un cadáver en buen estado porque, dada la escasez de donaciones para la ciencia, los pocos cuerpos llevan años hinchados por el baño de formol. Nadie imaginaba que el cadáver del 88 que se bañaba en este líquido iba a dar como resultado unos brazos y unas piernas que son reproducciones exactas del cuerpo humano. "Nuestra idea, sin embargo, no era tanto el realismo como la posibilidad de diferenciar perfectamente los músculos, las arterias, los huesos. Por eso ahora les daremos colores ficticios para facilitar el aprendizaje a los alumnos", explica el profesor. Hasta hoy han hecho 20 piezas con las que los alumnos de Bellas Artes están aprendiendo Anatomía. "La recompensa de todos estos años luchando contra obstáculos de todo tipo son los alumnos, la ilusión que les ha hecho y cómo se han volcado en este proyecto", dice Bautista. Las réplicas exactas -apabulla ver el resultado- servirán además a los estudiantes de Medicina que andan escasos de cadáveres reales. Las piezas de poliéster son ideales para estudiar el cuerpo humano. Su aspecto es el mismo que el que ofrecería una pierna perfectamente diseccionada. "En Italia ya se han interesado por esto y viajaré hasta allí para dar una conferencia este verano. Los centros educativos se gastan un dineral en muñequitos de plástico anatómicos que importan del extranjero y que no son perfectos", explica el profesor. Cuando la idea ha tomado forma, por fin, algunos han pretendido arrimar el ascua a su sardina y hacer el agosto con un negocio que puede ser rentable. Bautista se resiste y está dispuesto a regalar cuantas piezas se necesiten en una y otra facultad, si le dan el dinero para el material. Una pierna de poliéster a tamaño natural puede costar unas 1.500 pesetas. Pero hasta llegar aquí ha sido el ICE el encargado de ir sufragando estos gastos. El primer año le concedieron 90.000 pesetas y el segundo 120.000. Y ahora, por si fuera poco, acaban de concederle el premio que este Instituto de la Educación otorga al mejor proyecto de innovación docente. El galardón es compartido con el trabajo que presentó el pasado año María Dolores Maldonado, una profesora que trató de que sus alumnos de Enfermería aprendieran a enfrentarse a situaciones reales que no se estudian en la carrera, como comunicar a una madre que su hijo ha nacido con retraso o decirle a los familiares de un enfermo que le dejen morir en casa porque su situación es terminal. Ambos docentes compartirán este premio que se entregará a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa. A Antonio Bautista le han aprobado además un grupo de investigación. Está pletórico por lo que ha conseguido. Ha hecho una encuesta entre los alumnos de su facultad para ver si les gustaría disponer de piezas de poliéster para sus estudios. El éxito ha sido rotundo aunque todavía quedan algunos estudiantes "que no quieren saber nada de dibujo realista ni de proporciones". Preferirían que todo su arte fuera sólo fruto de la imaginación. En una pierna de poliéster se puede estudiar sólo lo que el escultor haya dejado a la vista -como si se tratara de una disección superficial- pero no se puede seguir hurgando. No es gran problema. "Tanto a los estudiantes de Anatomía en Medicina como a los de Bellas Artes nos interesa esta parte superficial". Ahora que la aventura se ha coronado con éxito y premio incluido y tiene visos de continuidad, Bautista no quiere olvidar los protagonismos y ánimos de lucro que ha tenido y tendrá que seguir salvando. "A los que sólo piensan en dinero en seguida se les abren los ojos para rentabilizar un proyecto como este fuera del ámbito educativo. Mi intención es exclusivamente docente", recalca Bautista. Y así seguirá siendo si en su periplo por los departamentos no decae el ánimo de este sevillano. ¿Sevillano, verdad? -Trianero.

Del formol al poliéster

El proceso para conseguir las réplicas humanas ha sido lento. Sólo un profesor de Medicina estaba encargado de hacer las disecciones. También Antonio Bautista y su colaborador, Rodrigo Espada tuvieron que meter las manos en la masa. "El primer día nos hicieron mover el cadáver, algo que no habíamos hecho nunca", explica Bautista poniendo un gesto de angustia. "La figura era horrible, después de estar tantos años en formol". Después todo fue mejor. Rodrigo Espada explica el proceso seguido hasta conseguir las réplicas. "Primero se hace la disección de la pierna. Después se pone en un molde de silicona que reproduce fielmente todos los huesos, arterias, músculos. Cuando la silicona solidifica es como si fuera el negativo de la película a partir del cual se hacen copias en poliéster. Es la práctica del vaciado". De esta forma, lo que era una pierna o un brazo hinchados por el formol y los años se convierten en trozos de figura humana perfectos para el estudio. Bautista está pensando en poner la guinda a su trabajo y elaborar un cuerpo humano completo, de la cabeza a los pies. Será necesario para ello más tiempo y paciencia, pero el resultado, a la vista de los apéndices conseguidos hasta ahora, puede ser tan real, que mejor no quedarse encerrado en la Facultad de Bellas Artes una noche, cuando las obras de Bautista se adueñen de las aulas de Anatomía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 1999

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