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SALAMANQUESA COMÚN

Amores colgados

La primavera, una época de celo para las salamanquesas, se manifiesta a través de voces casi imperceptibles, que emite este saurio,pegado a la pared o al techo para intentar seducir a la hembra que está cerca. Casi todos las hemos visto alguna vez en verano pegadas a las paredes de terrazas y casas, cerca de la luz. Como residencias habituales se inclina por las grietas de los edificios y las piedras. Con la aparición de los insectos se hace visible adoptando su estrategia de caza en las paredes. Le gustan además las arañas. La coloración de su piel varía con el día y la noche, fruto indudable de una estrategia de camuflaje para pasar desapercibida en todo momento. Espera paciente a que un incauto insecto se acerque a la luz de la pared para capturarlo con su lengua. La escena es por lo general tan rápida que apenas puede observarse; en pocos segundos el animal vuelve a estar totalmente quieto. Para mantener el equilibrio, la salamanquesa está dotada de unas patas que poseen en los dedos unas laminillas, que ejercen de potentes ventosas capaces de soportar su peso en posiciones comprometidas, como las que adopta en las casas de campo que empiezan a abrirse en esta época.

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