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PNV y EA sellan un pacto electoral para frenar al PP en el País Vasco

Arzalluz y Garaikoetxea formalizan su primera coalición desde la ruptura en 1986

El PNV y EA pusieron ayer fin a 13 años de fractura electoral. El apretón de manos entre sus máximos dirigentes, Xabier Arzalluz y Carlos Garaikoetxea, dejó entrever que ambos saldaban una deuda contraída con la historia del nacionalismo. Sin pasión, los políticos que en 1986 separaron a las bases del PNV, ayer hicieron un esfuerzo por trasladar ilusión con una coalición electoral para el País Vasco y Navarra a un electorado que ha mostrado cansancio y estancamiento. Aunque sus portavoces claro que siguen siendo dos proyectos políticos distintos, su colaboración es cada vez más intensa: socios del Gobierno, aliados de EH, y ahora, unidos en las campañas de junio.

Los presidentes del PNV, Xabier Arzalluz, y de EA, Carlos Garaikoetxea, sellaron ayer con champaña la firma de un acuerdo de coalición para las próximas elecciones municipales y forales del País Vasco y de Navarra con la intención de frenar el avance del PP. El "histórico" pacto, que devuelve a los nacionalistas a la batalla electoral por una lista unitaria, fue presentado con cierta frialdad a pesar de las burbujas por quienes trece años antes protagonizaron la traumática escisión del PNV. "Nos hemos encontrado en el camino de la paz", declaró Xabier Arzalluz. Carlos Garaikoetxea, más pragmático, concluyó: "La historia suele hacer de la necesidad virtud".

La ceremonia fue austera aunque cargada de simbología. Después de una larga década divorcia dos, los presidentes de los dos partidos brindaron por el nacimiento de una nueva era de colaboración electoral. Y lo hicieron en la sala Elcano de un céntrico hotel de Bilbao. El recuerdo del primer vasco que dio la vuelta al mundo encerró en sus cuatro paredes a lo más granado de los dos partidos para presentar las dos caras de la escenificación: Arzalluz y Garaikoetxea se mostraron fríos y solemnes más que distantes, sin pasión, mientras los secretarios generales y negociadores no pudieron ocultar su satisfacción.

Acuerdo histórico

Portavoces de los dos partidos calificaron el acuerdo de "histórico y de fuerte calado". No en vano se aproxima al concepto de territorialidad que ambos defienden, al abarcar a las comunidades de Euskadi y Navarra. Además fue planteado ayer como un pacto "ilusionante" para unas bases de los dos partidos que estaban dando síntomas de agotamiento frente al empuje del PP. En las elecciones autonómicas de octubre pasado el PNV perdió un escaño y EA dos, mientras que los populares remontaron cinco.

El acuerdo insiste en que cada formación conservará "su personalidad propia y grupo" porque se trata de una alianza de dos partidos "diferenciados", pero a renglón seguido se ofertan de forma conjunta como una opción centrada "frente a los dos extremos", de EH por una parte y del PP y socialistas por otro. "El nacionalismo vasco está en condiciones de ofrecer a la sociedad los elementos y actitudes que propicien un nuevo marco de integración a construir entre todos", cita el documento firmado ayer.

Los dos partidos se reencontraron para firmar la primera coalición electoral desde que se escindieron de forma traumática en 1986 en el hotel que medio siglo antes, en 1936, fue la sede del primer Gobierno vasco. Fuentes de las dos formaciones están convencidas de que el proceso de acercamiento "no tiene vuelta atrás". Una reconciliación que según Carlos Garaikoetxea ya se produjo tras la firma del primer acuerdo de coalición, el 22 de enero de 1991. Aunque aquella experiencia sólo duró 222 días, se reprodujo en 1994 y en 1998 en el Gobierno vasco.

Navegación

"Ya estamos navegando juntos", explicó el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, "sobre la base del plan de paz de Ardanza y la declaración de Lizarra".

Los dos partidos basaron ayer el esfuerzo realizado para cerrar un acuerdo de coalición en la búsqueda de la paz, y como respuesta al "apaleamiento" por los partidos de ámbito estatal.

La nueva opción política que simplifica el mapa político vasco no cambiará sus siglas y se presentará como PNV-EA en aquellos lugares donde el PNV tiene más representación, y como EA-PNV en los demás casos.

Una fórmula que nace para plantar batalla electoral en las dos comunidades autónomas, pero fundamentalmente para recuperar el terreno perdido por la escisión, cuando el PNV era un partido hegemónico.

Una de las principales peleas electorales se dará Álava, donde el empuje popular podría arrebatar al nacionalismo la Diputación Foral y el Ayuntamiento de Vitoria. En Vizcaya saldrá ganando EA, con menor representación, y en Navarra el PNV podrá volver a disfrutar de representación parlamentaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1999