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Andy Chango canta a los "paraísos artificiales" en su primer disco

El músico argentino presenta su álbum con un concierto en Madrid

Andy Chango ha grabado su primer álbum en solitario, pero no está solo. Sus amigos Andrés Calamaro, Ariel Rot, Fito Páez y los miembros de Gabinete Caligari colaboran en este primer trabajo, que presenta mañana en la sala El Sol, de Madrid, con un concierto. Un apoyo que no resta méritos al autor de esta veintena de canciones desenfadadas y atrevidas, todas en torno al tema de los "paraísos artificiales" de las drogas.

Un chango, para los mexicanos, es un mono. Andy (de Andrés) se quedó con ese apellido artístico como herencia reducida del grupo que tuvo en Argentina: Superchango. Y no está mal elegido el nombre. Si bien Andy no tiene un aspecto simiesco, hay algo de lúdico y provocador en su aspecto y en su actitud ante la vida."Me acabo de cortar el pelo", explica al presentarse. Es una aclaración pertinente, porque él mismo ha cogido unas tijeras y ha trasquilado algunos mechones que le estorbaban. No luce mal, sólo algo disparejo.

Andy Chango, un argentino alto y delgado de 28 años, que llegó a Madrid huyendo de sí mismo y de una realidad que no aguantaba, ha encontrado aquí el ambiente ideal para componer. "Aquí, la alegría no molesta", dice. Cuando relata el porqué de su huida de Buenos Aires es fácil creerle. "Me cansé de una sociedad represiva en la que si te vistes de manera distinta a los demás, o si vives libremente, te ves acosado constantemente por la policía, por los vecinos, por todos. Es una sociedad hipócrita y represora que castiga la juerga", dice. Por eso lo dejó todo hace dos años y llegó a Madrid con lo puesto y sin planes.

Esa forma de ver la vida lo llevó a componer una serie de canciones de un humor surrealista y colorido. "Me di cuenta de que la mayoría de las canciones que había escrito hasta el momento tenían que ver con las drogas y me pareció bonito armar el disco en torno a ese concepto. Lo pensé como si fuera un libro y cada capítulo pudiera leerse individualmente y, a la vez, dentro del conjunto".

Chango prefiere desdramatizar el tema de las drogas. No quiere que quienes hayan sufrido sus consecuencias lo tomen a mal, pero, según él, las cosas han cambiado y la nueva generación sabe a qué atenerse respecto a ellas. "No soy un ideólogo sobre las drogas", advierte. "Pero quisiera acabar con el mito del monstruo de la droga. Ahora, los chicos saben que fumarse un porro no mata a nadie, y lo que permanece es sólo una política de represión, prohibición y penalización que no tiene nada que ver con la realidad. Si uno va tranquilo y es totalmente inofensivo con lo que hace, no debería ser perseguido. Me parece injusto que se meta en la cárcel a una persona por lo que fuma, mientras siguen en la calle todos los militares asesinos. Me subleva que se persiga siempre al más débil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 1999