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La derecha salvadoreña gana las elecciones presidenciales, pero no logra la mayoría absoluta

El ex comandante guerrillero Facundo Guardado, candidato a la presidencia de El Salvador por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) sostiene que los más ricos y los más pobres votan por la derecha. Las elecciones de ayer terminaron con una abstención superior al 60% y sin que la derechista Arena, que obtuvo el mayor número de votos según proyecciones de la Universidad Centroamericana (UCA), la cadena Telecorporación y recuentos provisionales de los partidos, hubiera podido agrupar suficientes adinerados o indigentes para ganar en primera vuelta.

Arena (Alianza Republicana Nacionalista), que según UCA al cierre de esta edición, aventajaba al FMLN por 45%-47% contra el 33%, deberá negociar alianzas para ganar en una segunda ronda, de confirmarse oficialmente estos datos. La jornada electoral se desarrolló sin incidentes graves, pendientes los aspirantes a la presidencia del voto de los indecisos, árbitros de la situación ante la imposibilidad de la derecha y de la izquierda de sumar el 51% de los sufragios en la primera vuelta, una exigencia constitucional considerada excesiva en algunos ámbitos.El centro fue el espacio disputado por el conservador Francisco Flores, de 39 años, y el izquierdista Guardado, de 44 años, apoyado por el FMLN y la Unión Social Cristiana (USC). Los otros cinco pretendientes a le jefatura de Estado, situados hacia a derecha o la izquierda, tenían muy pocas posibilidades pero su concurso será fundamental en el proceso de negociación abierto por Arena y el FMLN, que deberá haber concluido antes de un mes, plazo hasta la previsible segunda vuelta. Tórrida la jornada de las votaciones, las calles de San Salvador permanecieron tranquilas, cívicamente ordenadas. Inspectores de Arena y el FMLN, vestidos con camisetas y colores propios de sus formaciones, vigilaron urnas y listas durante los segundos comicios generales desde que en este país, de seis millones de habitantes y con grandes carencias, se firmó la paz, hace nueve años, tras una guerra civil de 12 años. El Salvador ha madurado y, a pesar de que el himno de Arena aún pronostica que "El Salvador será la tumba de los rojos", fueron arrumbados odios sarracenos, y la confrontación entre Arena y el FMLN ya no es cruenta sino política, centrada fundamentalmente en las características y equidad de la apertura económica, en la lucha contra la delincuencia, la atención al sector agrícola, o el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas.

Después de diez años consecutivos de Gobierno arenero, y de la persistencia de un elevado paro y una pobreza lacerante, pese a la estabilidad de los índices macroeconómicos, la gran mayoría de los salvadoreños desea un cambio, una corrección de las políticas en curso, pero no percibe intenciones de hacerlo en ninguno de los grandes partidos. Las promesas de la campaña fueron de carácter general, y la erradicación de la pobreza se convirtió en un lugar común en los discursos. En ese compartido viraje hacia el centro, Arena y FMLN prometieron casi lo mismo, y no establecieron prioridades claras, ni señalaron estrategias o plazos, o definiciones sobre las fuentes de financiación de los programas sociales o económicos ofrecidos.

La UCA, administrada por los jesuitas, sostiene que ante dos plataformas más o menos parecidas, la mayor parte de la población prefiere lo seguro y opta por darle otra oportunidad a Arena. "El debate de las propuestas electorales pudo haber hecho la diferencia, pero Flores no sólo se negó a confrontar sus promesas, sino que, además, impuso sus reglas a sus adversarios", indicaba un editorial de Proceso. Por otra parte, las políticas sociales propuestas superan con creces las posibilidades económicas de un país arruinado durante un conflicto bélico que mató a 75.000 personas. "Proponer una reconstrucción integral de la infraestructura educativa o el acceso, a nivel urbano y rural, a la vivienda son pretensiones desaforadas irrealizables en un contexto tan pobre y con tantas necesidades como el nuestro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 1999

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