Ángel Rojo Fernández, un hombre de equilibrio en la España de la transición
Nacido en Toledo hace 73 años, Ángel Rojo Fernández estudió la carrera militar, y la de ingeniería, en Bolivia, país en el que finalmente se instaló al terminar la guerra civil el general Vicente Rojo Lluch, jefe del Estado Mayor Central de la República, su padre.
Como la mayoría de los hijos del general, Ángel Rojo se casó en Bolivia y tuvo cuatro hijos. En 1965, regresó a Madrid, y no tardó en incorporarse a la lucha antifranquista. En los difíciles años de la transición, participó activamente en la Junta Democrática, en la que se distinguió por su postura independientes sus ideas de izquierda y el equilibrio de sus propuestas, además de por su simpatía. Colaboró estrechamente, entonces, con la Unión Democrática Militar (UDM) y la Federación de Partidos Socialistas (FPS).
Buen conocedor de los entresijos de la guerra civil, se ocupó más adelante del legado del general Rojo, organizando su archivo que hoy está a disposición de los historiadores en el Archivo Histórico Nacional. La coherencia de su actitud vital y el compromiso con sus ideas marcaron su vida. Murió en Madrid el pasado viernes— EL PAÍS


























































