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Maragall inicia su precampaña en la región metropolitana de Barcelona Promete que "ningún catalán se sentirá extraño en Cataluña"

Tras medio año dedicado a recorrer el interior de Cataluña para auscultar el estado de ánimo político en los feudos de Jordi Pujol, Pasqual Maragall inició ayer su precampaña electoral en el cinturón metropolitano de Barcelona. Lo hizo visitando por la mañana el barrio de Collblanc, en L"Hospitalet de Llobregat, donde almorzó con una plataforma de independientes que le apoya, y por la tarde participando en un mitin del PSC en Santa Coloma de Gramenet, de la mano de la alcaldesa de la ciudad, Manuela de Madre.

Maragall ha comenzado a hacer lo que dentro y fuera de su partido le reclaman desde hace meses: buscar activamente el apoyo electoral en la zona de Cataluña donde se registra en las elecciones autonómicas una abstención que hasta ahora ha resultado decisiva para las derrotas del PSC y las consiguientes victorias de Pujol. El ex alcalde de Barcelona lo sabe, como lo saben todos los politicólogos, los sociólogos y los políticos. Ayer lo recordó en el teatro Josep Maria de Sagarra, donde se celebraba un mitin. El PSC, y por añadidura la izquierda, ha ganado todas las elecciones en Cataluña, salvo las cinco autonómicas y unas europeas. Ha ganado todas las municipales y las legislativas incluso cuando el PSOE las perdió frente a UCD en 1977 y 1979, y frente al PP en 1996. Para levantar el vital apoyo electoral que necesita, pues, en esta área de Cataluña, Maragall se apresta ahora a dedicarle la máxima atención. Ayer se comprometió en Santa Coloma, donde hablaba ante una audiencia compuesta por militantes del PSC, familiares y amigos, absolutamente entregados, a "ganarse la confianza de todos sobre la base de decir lo mismo aquí que en Asturias, Madrid o Magaz de Pisuerga". Y lo que va a proclamar es, agregó, que quiere "una Cataluña fuerte, abierta, dentro de una España federal". La victoria electoral del próximo otoño, que en todas sus intervenciones da por cierta, "hará que Cataluña deje de ser una extraña para muchos catalanes", aseguró. Para esos catalanes que, como la mayoría de los habitantes de localidades como Santa Coloma de Gramenet y L"Hospitalet de Llobregat, no se identifican para nada con el prototipo del nacionalista convergente. Por si quedaban dudas sobre a qué tipología social se refería, Maragall explicó una vez más que hablaba de "los catalanes de acento andaluz". Que son tan catalanes como el que más, subrayó. Para reforzar su aserto recordó que "el acento andaluz era mayoritario entre los manifestantes del Onze de Setembre en la década de los años sesenta, cuando el PSUC nos llevaba a desfilar, corriendo, delante de la policía franquista". Esos catalanes, siguió Maragall, son los que han hecho "la plataforma sobre la que Pujol ha gobernado". Y esa "Cataluña abierta, simpática, sonriente", añadió, ya existe y "ahora vamos a desvelarla". Antes del mitin, Maragall visitó la exposición del fotógrafo Joan Guerrero En tierra amiga, imágenes de Andalucía en Cataluña. El objetivo formal del mitin era pedir a los afiliados y simpatizantes del partido socialista que participen el día 6 de marzo en las elecciones primarias que han de convertir a Maragall en candidato del partido a la presidencia de la Generalitat. Para animar a la participación en esas primarias, Maragall dedicará esta semana a visitar las organizaciones socialistas de las comarcas del Ebro, Tarragona, Reus, Lleida, La Seu d"Urgell, Sabadell y las comarcas del Bages y el Solsonès. Aunque es candidato único, el reto de Maragall en estas primarias es conseguir una participación elevada. Es una prueba para comprobar el grado de movilización interna. Pero si Maragall ha comenzado a trabajarse el voto en el cinturón de Barcelona, eso no significa que prescinda del enfoque moderado desde todos los puntos de vista, con el que pretende atraerse el apoyo de sectores centristas y empresariales. Por la mañana, Maragall había insistido en L"Hospitalet en que no pretende ser sólo el candidato de la izquierda, sino de un "amplio movimiento que abarca desde los viejos antifranquistas hasta los jóvenes empresarios de éxito". Lo que en su opinión se está fraguando ahora en Cataluña es un hecho absolutamente nuevo, "un movimiento por el cambio". Y afirmó que su deseo es conseguir que este movimiento refleje no sólo la voluntad de la izquierda, "sino la unidad de todos los que quieren un cambio en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1999