La Generalitat reducirá por decreto el consumo de agua a partir de marzo si no llueve

La Generalitat está preparando un decreto para marzo cuyo objetivo es implantar medidas que reduzcan a la mitad el consumo doméstico de agua si persiste la actual ausencia de lluvias. El proyecto, que depende del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas, reducirá los caudales de salida de los embalses y fomentará nuevas campañas de divulgación para el ahorro entre los usuarios. Los embalses de las cuencas interiores estaban ayer al 37% de su capacidad. Si la sequía persiste hasta otoño, habrá cortes de agua.

Los ocho embalses que dependen de la Generalitat -los de aquellos ríos que nacen y mueren en Cataluña- suman hoy una reserva de poco más de 200 hectómetros cúbicos de agua, cuando su capacidad máxima es de 627 hectómetros cúbicos. El decreto que elabora la Junta de Aguas de la Generalitat pretende rebajar a 70 litros el consumo diario de los usuarios, más de la mitad de los 150 que se consumen habitualmente. Para ello, la primera actuación prevista sería reducir el caudal de salida de los embalses. Algunos técnicos alertaron ayer de que esta pérdida de presión podría impedir que el agua llegue con normalidad a los pisos superiores de algunas viviendas. Sin restricciones Para el subdirector de la Junta de Aguas, Josep Andreu Clariana, este proyecto es "una medida excepcional de prevención" que no provocará restricciones en el suministro de agua al tratarse de una medida de ahorro. La Junta de Aguas precisará de la colaboración de suminitradoras, Ayuntamientos y usuarios para que el decreto sea efectivo. "Las empresas suministradoras deberán reducir la presión y los Ayuntamientos promover campañas de divulgación para fomentar el ahorro de agua", explicó Clariana. Si las medidas previstas funcionan correctamente, el abastecimiento de agua estaría garantizado hasta otoño. Pero de persistir la sequía y si el decreto no consigue reducir el gasto, los cortes de agua podrían llegar a finales del verano. Clariana cree improbable que esto suceda porque las previsiones meteorológicas anuncian lluvias moderadas para finales de este mes. Desde la Junta de Aguas se asegura que la situación actual dista mucho de las vividas en 1983 y 1989, cuando los embalses catalanes registraban reservas inferiores al 20%. Pero el pasado verano ha sido el más seco de los últimos 10 años, y hay zonas de Cataluña donde la sequía empieza a convertirse en un serio problema. La poca lluvia que cae es absorbida por la tierra y no llega a los pantanos. El delta del Ebro es uno de los lugares más perjudicados por la falta de lluvias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de febrero de 1999.

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