Ibarretxe advierte de que la colaboración entre los nacionalistas vascos fracasará si no cesa la violencia

El intento de alcanzar un acuerdo parlamentario entre las tres formaciones nacionalistas vascas (PNV, EA y EH) fracasará si no cesa por completo la violencia en todas sus formas en Euskadi. Con esta sentencia contundente respondió ayer desde Barcelona el presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, a los episodios de violencia callejera del pasado fin de semana y a las nuevas amenazas recibidas por concejales vascos del PP.El lehendakari fue recibido por el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en la primera visita oficial del presidente vasco a otra comunidad autónoma. El encuentro entre ambos políticos tuvo dos fases. Primero se reunieron durante tres cuartos de hora en el despacho oficial de Pujol. Luego comparecieron ante los periodistas para leer sendas declaraciones sin admitir pregunta alguna y, finalmente, almorzaron a solas lenguado y cabrito en la Casa dels Canonges, la residencia oficial del presidente catalán.

Ibarretxe fue rotundo en su declaración, leída primero en euskera y después en catellano. "Tenemos que desterrar la violencia de la forma que sea de nuestras vidas", dijo el lehendakari. "La violencia tiene que desaparecer completamente. De lo contrario, dañará irremediablemente el ilusionante intento de las fuerzas nacionalistas vascas de trabajar conjuntamente y, lo que es más importante, dañará también el proyecto de país que entre todos, los nacionalistas y los no nacionalistas, tenemos que construir".

Ibarretxe pidió a la clase política que inyecte dosis de calma y sosiego en el debate sobre el incipiente proceso de pacificación del País Vasco. Sólo así, vino a decir, se podrá dar cumplida respuesta a los anhelos de una sociedad "que tiene la esperanza de que por fin esto se arregle".

Pujol expresó a renglón seguido el pleno apoyo del Gobierno catalán al modo en que el PNV está abordando el proceso de paz en Euskadi, que está recibiendo hondas críticas tanto desde el Gobierno del PP como desde las filas del PSOE.

El presidente catalán hizo hincapié en la confianza que le merece el nacionalismo democrático vasco y pidió "comprensión" hacia la evidencia de que el camino hacia la paz no será tan sencillo ni tan rápido como sería deseable.

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