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CARTAS AL DIRECTOR

Amas de casa

Ante la sucesión de aberraciones en forma de sentencias judiciales que parecen más bien sacadas de un Manual del sarcasmo que de la vida real, y que insisten en denegar pensiones de invalidez porque el trabajo doméstico no supone esfuerzo físico alguno (la telequinesia aplicada a la escoba: ¡admirable, sus señorías!), propongo para un sector de la carrera judicial perfectamente reconocible (y, por extensión, para todo macho con carnet de déspota), con carácter obligatorio y retroactivo, la inscripción en un curso intensivo de tareas del hogar (aunque más de uno reventaría con media jornada). Y puntuable, faltaría más.- (y unos cuantos millones de firmas más).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de febrero de 1999