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Mataró estrena el primer mercadillo en euros

Alumnos y voluntarios de la escuela de adultos Alarona, de Mataró (Maresme), cambiaron ayer sus pupitres por los tenderetes de un mercadillo donde los productos sólo podían comprarse en euros. Los compradores estaban obligados a cambiar sus pesetas por billetes y monedas de euros y céntimos editados especialmente para la ocasión con la autorización del Banco de España. Aunque el dinero que circuló por el mercadillo no era de curso legal, la clientela podía comprar lo que quisiera en los puestos colocados en el pasaje de Pau Claris. Los productos habían sido cedidos por una docena de empresas y los precios eran considerablemente más bajos que los de mercado. Los beneficios obtenidos serán destinados a cubrir los gastos que se han generado y el fondo que quede pasará a manos de la asociación Antares, que agrupa a alumnos y ex alumnos de la escuela Alarona. La iniciativa pretendía que los ciudadanos comenzasen a familiarizarse con la nueva moneda, que empezará a circular en el 2002. Los tenderos tenían órdenes expresas de no dar al público el precio en pesetas para obligar al comprador a hacer él mismo el cálculo de la conversión de euros a la todavía moneda nacional. Los mayores problemas llegaban a la hora de recibir el cambio, ya que el euro está fraccionado en céntimos. Pablo, un vecino que compró cinco marcos a 54 céntimos de euro (90 pesetas) cada uno, necesitó que la vendedora le explicase en tres ocasiones el cambio que le estaba dando después de pagar con un billete de cinco euros (832 pesetas). En el puesto de al lado, María, una mujer que ronda los 60 años de edad, tenía ayer serias dificultades para reconocer las monedas de menor valor, las de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos. Se resignaba y empezaba a preocuparse porque no sabía qué compraría con las 200 pesetas que había cambiado por 1 euro y 20 céntimos en la caja del mercado. Medio millar de personas pasaron ayer por el mercadillo, cuya caja de cambio estaba preparada con 2.000 piezas de plástico de cada una de las monedas (de 1 y 2 euros además de las referidas a los céntimos) y con 300 billetes de 5 y 10 euros. Se cambiaron alrededor de 250.000 pesetas, según explicaron fuentes de la organización. La edición de moneda, que se ha hecho con la autorización del Banco de España, se podrá aprovechar en aquellas iniciativas de este tipo que se puedan desarrollar en el territorio catalán. La respuesta de los ciudadanos fue "muy buena" a juicio de Félix Delgado, coordinador de la experiencia, que surgió de un grupo de mujeres que aprende a leer y escribir en la escuela con la ayuda de nuevas tecnologías. La escuela Alarona participa en el Círculo Virtual del Euro, en el que se integran seis centros de adultos de España. Estas escuelas, que se relacionan a través de Internet y correo electrónico, tienen como base del aprendizaje y reciclaje de adultos las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La experiencia de Mataró sirvió también para mostrar a través de paneles informativos una exposición sobre la nueva moneda y el calendario de su entrada en circulación. Los compradores pudieron pasear con la nueva moneda en el bolsillo y una vez gastado el dinero, el resto de euros podían ser de nuevo reconvertidos en la caja central a pesetas. Muchos optaron por quedarse como recuerdo algún billete y alguna moneda de plástico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 1999