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ROBERTO FERNÁNDEZ SASTRE ESCRITOR "La pasión es una de las escasas salidas a la perplejidad actual"

Roberto Fernández Sastre (Uruguay, 1951) compone música, toca la guitarra y la batería, ha sido crítico literario y ha recorrido todos los puestos de trabajo del negocio editorial. Acaba de publicar su tercera novela, El final del infinito, una inquietante historia pasional entre un hombre y la homeópata que trata sus desarreglos mentales. Con los ojos velados por unas gafas negras, afirma que cada libro debe librar "un duelo privado" con el lector. Pregunta. ¿La pasión es la única salvación en un mundo grotesco y poblado de equívocos, como sugiere su editor en la cubierta de la novela? Respuesta. Realmente es una pregunta complicada y ambiciosa y el libro, si bien no es complicado, sí es ambicioso. Es un retrato de la situación que viven el hombre y la mujer actuales, de la gran ciudad, y a su vez intenta dar una respuesta a la sensación de estupor y desconcierto que se vive hoy en día. La pasión es una de las escasas salidas para escapar de la perplejidad actual. Es un pilar al que agarrarse. P. ¿No le parece que el título de su novela El final del infinito resulta algo contradictorio? R. Exacto, es una paradoja. El final del infinito, si es que existe, puede entenderse que está dentro de uno mismo, como sugiere la propia portada [la imagen de una boca abierta], o también puede estar, puntualmente, donde uno logra romper el círculo de la monotonía y de carencia de sentido de cada día. P. Usted fue crítico literario durante siete años. ¿Ayuda esa experiencia a escribir novelas? R. No, en absoluto. Quizá alguna gente lo utiliza, pero yo no. Soy capaz de comprender o sentir lo que me dice otra persona con su libro, pero me cuesta mucho ser objetivo con uno mío. P. Es un creador polifacético: escribe, compone música y toca varios instrumentos. R. Está bien canalizar la expresión por diversos medios. En mi caso encuentro que la música es un camino más visceral y directo que la escritura. Las dos vertientes han cuajado bien, porque la vinculación al mundo de la música me ha ayudado mucho en lo literario. P. ¿De qué manera? R. Aplicando con mucho rigor o intentándolo, al menos, una serie de conceptos musicales, como la armonía, la melodía, el ritmo, el contrapunto... Aplicados a la literatura son muy útiles, en cuanto que dan consistencia a la obra por sí misma, sin necesidad de que el autor agobie a los lectores con mensajes o ideas preconcebidas. Se consigue que el libro se sustente por sí mismo. El resto es un duelo privado entre el lector y el libro. No hay cosa que deteste más que una obra donde vea al autor que quiere enseñarme algo. P. ¿De cuál de los dos instrumentos que toca, guitarra y batería, hay más en sus libros? R. Quizá más del ritmo de la percusión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de febrero de 1999