El reparto de leche contaminada abre una crisis interna en el PRD

La Secretaría de Salud de México ha confirmado que el sucedáneo lácteo que varios diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) repartían en su feudo de la capital mexicana está contaminado con materia fecal. Pocas grasas, pocas proteínas y poco calcio, pero sí abundante presencia de "bacterias coliformes", que se encuentran en las heces. El líquido, llamado Betty, se vendía como leche a bajo precio en los barrios populares. Los compradores debían presentar la credencial de elector y apuntarse a la Unión de Abasto Popular, organización vinculada al partido. Según el dictamen del ministerio, el producto no cumple con lo exigido por la ley ni con lo que reza en el envase, en el que no figura la fecha de caducidad, pero sí los nombres de los diputados benefactores. Estos resultados, dados a conocer en la tarde del lunes, coinciden con los emitidos por la Procuraduría Federal del Consumidor, que detectó en Betty un nivel de bacterias 300 veces superior al permitido y desaconsejó su consumo. La principal hipótesis que manejan los expertos es que los fabricantes emplearon agua contaminada en el proceso.

El escándalo estalla un mes antes de que el PRD, que gobierna Ciudad de México desde 1997 y es la tercera fuerza política nacional, celebre elecciones internas para renovar los cargos directivos. Los enfrentamientos no se han hecho esperar. Mientras los llamados diputados lecheros defienden su iniciativa como "gesto de apoyo a las clases más desfavorecidas", varios militantes han comenzado a denunciar las prácticas clientelistas que emplean ciertos sectores del PRD, vinculados a organizaciones populares, para garantizarse cuotas de poder.

Críticas internas y externas

Importantes personalidades del partido, entre ellas algunos candidatos a la dirigencia nacional, han protestado por el silencio que el comité ejecutivo nacional del PRD ha guardado hasta ahora. En su opinión, la venta de leche puede interpretarse como un "intento de manipulación" de los eventuales votantes. El incidente, dicen, pone en entredicho la fiabilidad del padrón electoral perredista y de los procesos internos de selección. Mientras tanto, la oposición en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal ha comenzado a investigar el origen de los fondos con los que los diputados del PRD, que están encabezados por Martí Batres, jefe del grupo parlamentario, han estado financiando el reparto de la supuesta leche. Junto a ello, los portavoces de los tres grupos opositores del Congreso local han solicitado una auditoría sobre la deuda pública en la capital mexicana durante 1998, ya que aseguran haber detectado un desvío de fondos de 4.000 millones de pesos (unos 57.200 millones de pesetas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de febrero de 1999.