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La mayoría republicana en el Senado fuerza que Monica Lewinsky sea citada a testificar

No existe en el Senado de Estados Unidos una mayoría suficiente para destituir a Bill Clinton. Ésa es la gran conclusión de las dos votaciones que ayer se desarrollaron en la colina del Capitolio. Pero, en contra del deseo de la población y de sus propios intereses políticos, los republicanos impusieron su mayoría en la Cámara alta para proseguir el juicio del presidente y llamar a declarar a los tres testigos propuestos por la acusación: Monica Lewinsky, Vernon Jordan y Sidney Blumenthal. "El presidente no será destituido", sentenció Tom Daschle, líder de la minoría demócrata tras las dos votaciones.

"Este juicio", añadió, "debe terminar ahora mismo. La acusación no ha probado que el presidente haya cometido delitos que merezcan su destitución. La conducta del presidente merece condena y censura, pero no su apartamiento del cargo".Al decir que el Senado jamás retirará a Clinton de la Casa Blanca, Daschle no emitía una opinión, constataba un hecho matemático. Un total de 44 de los 45 senadores demócratas se pronunciaron ayer a favor de cerrar ya el caso Lewinsky. Y aunque no lo consiguieron, dejaron claro que jamás votarán a favor de la destitución de su correligionario.

En una jornada tan partidista como las que caracterizaron el pase del caso por la Cámara de Representantes, los republicanos impusieron su mayoría en el Senado para rechazar la moción para sobreseer el caso presentado por el senador demócrata Robert Byrd. Acto seguido, aprobaron otra moción para que Lewinsky, Jordan y Blumenthal efectúen a puerta cerrada declaraciones bajo juramento que serían grabadas en vídeo y luego facilitadas al pleno de la Cámara.

Las votaciones de ayer, las primeras en la Cámara Alta sobre cuestiones de fondo del caso Lewinsky, dibujaron con claridad el callejón sin salida en que se encuentra la mayoría republicana del Senado. La votación sobre la moción para sobreseer de inmediato el caso recibió el apoyo de 44 senadores, todos los demócratas menos uno. Y fue rechazada por 56 senadores: la totalidad de los 55 republicanos más el demócrata Russ Feingold, de Wisconsin. El mensaje, como señaló Daschle, está claro: no existe el número suficiente de senadores para cesar a Clinton, lo que requiere el apoyo de 67 de los 100 miembros de la Cámara Alta. Tres semanas de juicio sólo han servido para convencer a un demócrata de que vale la pena continuar.

Pero la segunda votación, la relativa al llamamiento a declarar de tres testigos precisos propuestos por la acusación, confirmó que los republicanos están dispuestos a continuar hasta el final con un proceso que les está haciendo mucho daño político, al recibir la aprobación de tan solo un tercio del país, esencialmente el más conservador. Votaron a favor de la incorporación de testigos al juicio 56 senadores: la totalidad de los 55 republicanos más el demócrata Feingold. Y en contra 44 de los 45 demócratas.

Claro final

El culebrón del caso Lewinsky, que ya ha entrado en su segundo año, continúa aunque su final ya está claro. Tras esas votaciones, que sólo requerían mayoría simple, Trent Lott, líder de la mayoría republicana en el Senado, se reunió con el demócrata Daschle para intentar consensuar unas reglas de procedimiento y un calendario para la nueva y agónica fase del juicio. La Casa Blanca, a través de su portavoz Joe Lockhart, adelantó su oposición a las ideas republicanas sobre procedimiento y calendario. En primer lugar, los abogados de Clinton dicen necesitar más tiempo para preparar sus interrogatorios a los tres testigos propuestos por la acusación y reclaman acceso a las más de 50.000 páginas de documentos que todavía siguen guardados bajo el sello de secreto en el comité de Asuntos Judiciales de la Cámara de Representantes. En segundo lugar, la defensa se reserva el derecho a presentar su lista de testigos, que podría incluir al fiscal Kenneth Starr y la chivata Linda Tripp.La Casa Blanca acogió ayer como una gran victoria la solidez del bloque demócrata en el Senado. "La acusación ha fracasado; más de un tercio del Senado ha expresado que jamás votará a favor de declarar culpable y destituir al presidente", declaró Gregory Craig, principal abogado de Clinton. Craig reiteró que Clinton no piensa acceder a la invitación que le formuló el martes la acusación para que declare voluntariamente. "El presidente ya ha dejado claro que responderá a través de sus abogados y solo a través de ellos", dijo.

Ante el rechazo a esa invitación, una citación formal al presidente exigiría una votación del Senado, contra la que ayer se declaraban la gran mayoría de los republicanos. Incluso en ese caso, los constitucionalistas discutían si el presidente podría ser obligado a declarar por citación del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 1999

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