Zaplana y Romero abordan los temas institucionales en clave de precampaña
Las palabras grandilocuentes sobre la necesidad de llegar a acuerdos entre partidos sobre temas de interés general también forman parte de la precampaña política y, consecuentemente, están sometidas al vaivén de los intereses electorales. El presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, con su negativa a votar la candidatura de Miguel Mazón, quiso apañarle un poquito más a Joan Romero el comité nacional del PSPV en el que se decidirán los criterios para confeccionar las candidaturas electorales. Pero si Zaplana quiso ayer contribuir a desestabilizar internamente a quien será su opositor en las elecciones a la presidencia de la Generalitat, no es menos cierto que Joan Romero tampoco tiene intención de permitir que el dirigente popular acuda al congreso nacional de su partido con un pan bajo el brazo. Dicho de otra manera, el candidato socialista no aceptará ahora cerrar la composición de la Acadèmia Valenciana de la Llengua antes del congreso nacional del PP para que Zaplana se presente como el adalid del centrismo y del respeto a la unidad lingüística del catalán. Puestas así las cosas, lo más probable es que todas las cuestiones institucionales pendientes se aprueben en un solo paquete cuando Eduardo Zaplana y Joan Romero estén ya bendecidos como candidatos y dirigentes de sus respectivos partidos. Una situación que les permitiría capitalizar a los dos las medallas del acuerdo, aunque sin posibilidad de desgastarse mutuamente por los mismos. El comportamiento de populares y socialistas demuestra igualmente que ésta va a ser una de las campañas electorales más largas y duras de la democracia.


























































