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La calabaza, el fondo y la "L"

Lo recordó Enrique Ponte: son ya 14 los años que lleva el Gobierno vasco estudiando la posibilidad de construir una red ferroviaria de alta velocidad que una las tres capitales. Y casi el mismo tiempo lleva la Asamblea contra el TAV, integrada por grupos ecologistas y colectivos agrarios, mostrando su oposición. Ayer, dieron la nota, y nunca mejor dicho, con la entrega de una calabaza al consejero de Transportes y Obras Públicas en funciones, Álvaro Amann por su escasa voluntad de diálogo. Y es que bastantes quebraderos de cabeza tiene ya Amann. Uno de ellos, el del Fondo de Cohesión. El consejero reiteró que para primeros de 1999 el proyecto estará en marcha y se comprometió a respaldar económicamente la parte que le corresponde al Ejecutivo vasco. Pero también aludió al "momento delicado" que viven las finanzas de la UE por el debate sobre el futuro del Fondo de Cohesión, cuyas ayudas incluyen al TAV, al estar comprendido dentro de una red transnacional. Otro de los frentes que tiene en contra el consejero es el de las cámaras de Comercio y su propuesta de L ferroviaria recientemente presentada y que ayer volvió a salir a la luz de la mano de Josu Lapatza, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Álava. Lapatza habló de las ventajas de su propuesta y recordó a Ponte que la situación actual no es la misma que cuando se decidió que el mejor trazado era el de la Y. Pero la decisión está tomada. Como dijo Ponte, "se han seguido todos los procedimientos de debate y exposición pública, se ha tenido en cuenta lo que dice el Estudio de Impacto Ambiental, y no queda más que atender a la resolución del problema de la comunicación por tren entre las tres capitales del País Vasco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de diciembre de 1998