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Blair lamenta y Aznar respeta las sanciones de Chile

Los Gobiernos de Madrid y de Londres reaccionaron ayer de manera diferente a las sanciones impuestas por Chile a España y al Reino Unido a causa del caso Pinochet. El Ejecutivo que encabeza Tony Blair "lamentó" la decisión chilena, mientras que el que preside José María Aznar aseguró respetarla.Un portavoz del Ejecutivo británico declaró en Londres: "Como siempre lo hemos dicho, el asunto Pinochet no ha tenido nunca para nosotros una dimensión política, sino que se ha tratado de un procedimiento judicial". "Lamentamos cualquier decisión chilena consistente en tomar medidas contra el Reino Unido", añadió .

En la cumbre de Viena, Aznar afirmó, por su parte, que la decisión adoptada "corresponde al Gobierno chileno. Yo respeto completamente las decisiones que pueda adoptar el Gobierno de Chile". Anunció que seguirá "trabajando activamente para que las relaciones entre España y Chile sigan siendo excelentes".

El portavoz adjunto del PP en el Congreso, Ramón Aguirre, fue más allá, y aseguró que la actitud chilena frente a España es "comprensible", según informa Europa Press. Su adversario socialista, Rafael Estrella, sostuvo, en cambio, que el comportamiento chileno es "equivocado".

Suspensión de visitas

Anteayer, viernes, el Ejecutivo de Chile anunció un paquete de medidas sancionadoras, casi todas simbólicas, entre las que destaca la suspensión de cualquier visita o contacto bilateral de alto nivel con las autoridades españolas y británicas.La dereha chilena estimó ayer insuficiente la iniciativa del presidente Eduardo Frei y pidió que se retire al embajador chileno en Madrid -ya ha sido llamado a consultas por su Gobierno- y se revise además la política de adquisición de armamento a España y al Reino Unido. También abogó por denunciar ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la "agresión" española y británica, tal y como califican el proceso a Pinochet. A pesar de estas exigencias de la derecha, Aguirre se atrevió a vaticinar que la crisis con Chile no afectará a los importantes intereses económicos españoles en ese país, como tampoco sucedió, en su día, con las inversiones españolas en Cuba. El socialista Rafael Estrella coincidió esta vez con él: "La inmensa mayoría de la sociedad chilena no simpatiza con las medidas de boicoteo económico que propugna la extrema derecha".

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Borrell, se limitó, por su parte, a señalar en Sevilla que, a diferencia de sus numerosas víctimas, el general Augusto Pinochet está "teniendo la suerte" de hacer uso de los mecanismos de defensa que otorga un Estado de derecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1998