SUCESOLA COLISIÓN SE PRODUJO DE MADRUGADA

Rescatada la tripulación de un barco de Altea arrollado por un mercante

El pesquero Nuevo Carmen, con tripulación de Santa Pola y con base en Altea, naufragó en la madrugada de ayer frente a las costas del Cabo de Palos (Murcia), tras ser arrollado por un mercante de bandera marroquí. Los siete pescadores que viajaban en la embarcación fueron rescatados por el mismo barco contra el que colisionó su pesquero, y horas después les trasladadó hasta el puerto de Santa Pola una embarcación del Servicio Marítimo de Salvamento. Algunos marineros sufrieron heridas leves.

A pesar de que el mercante de bandera marroquí, de nombre Aknoul y de 100 metros de eslora, alcanzó de lleno al pesquero, de tan sólo 13 metros de longitud, únicamente dos de los marineros sufrieron contusiones en la cabeza y el abdomen por el impacto. El pesquero estaba parado en esos momentos en aguas de la costa murciana donde capturaba camarones. Hasta el lugar del accidente, el centro de salvamento marítimo de Valencia desplazó un helicóptero y dos embarcaciones, el Alcor y el Ibaizabal II, para atender la llamada de socorro que lanzaron los dos barcos implicados en el siniestro. Un equipo de rescate intentó durante toda la jornada reflotar al pesquero, que quedó semihundido. La embarcación afectada, alquilada por los pescadores de Santa Pola tras perder en otro naufragio su anterior barco, está valorada en unos 30 millones de pesetas. Dos de los pescadores rescatados afirmaron ayer estar a salvo de "milagro", ya que el mercante alcanzó de lleno a su embarcación, informó Efe. Uno de los marineros, Antonio López, de 27 años, explicó que instantes antes de la colisión, la embarcación con la que faenaban estaba parada junto a las boyas que utilizan para situar las redes con las que capturan camarones. El choque, relató, se produjo a pesar de que el buque marroquí, que navegaba a unos 16 nudos, accionó el freno de las máquinas cuando avistó al pesquero. "Sentimos un fuerte golpe y preguntamos qué había pasado al jefe de máquinas, el único que estaba de guardia", relató López. Éste, José Antonio Baile, de 23 años, aseguró que no se percató de la presencia del mercante hasta el mismo momento de la colisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de diciembre de 1998.