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MIGUEL ARRETXEDIRECTOR DEL FESTIVAL DE TOLOSA

"A la marioneta vasca le queda mucho camino, aunque ha avanzado"

El Festival Internacional de Marionetas de Tolosa clausuró ayer su XVI edición, consciente de que ha tocado techo. En esta entrega la muestra ha batido su récord de espectadores, hasta superar los 24.000 asistentes a los espectáculos. Su director, Miguel Arretxe (Tolosa, 1945), satisfecho con la calidad de la programación, asegura que "no se puede superar el nivel de respuesta del público", de un festival que "no quiere llegar al gigantismo". Reivindica la labor de los profesionales del títere y asegura que aunque a la marioneta vasca le "queda mucho camino por andar, se ha avanzado mucho". Miguel Arretxe, quien ha visto crecer este festival de forma espectacular en 16 años, siempre insiste en lo mismo: "El mundo mágico del títere no es exclusivo de los niños". Pero, ¿cuál es la respuesta real de los adultos? Y responde: "Fantástica, nos ha sorprendido a nosotros mismos". Arretxe recurre a las cifras para justificar esta sorpresa. "El año pasado", asegura, "la proporción de público infantil y adulto rozó el fifty-fifty, lo que no deja de ser una buena noticia si se tiene en cuenta que éste es un festival infantil, que no se avergüenza de decirlo". Y recuerda que hace cinco años, cuando la crisis económica se tradujo en un recorte presupuestario de las instituciones, su festival también se vio afectado por el descenso de ayudas públicas. Entonces se decidió "hacer un plante a las instituciones". Se quitó la pequeña sección de adultos y se organizó, según cuenta Arretxe, "un cacao" considerable en la oficina de venta de entradas. "Este público es de los más fieles y críticos", asevera. El Festival Internacional de Títeres de Tolosa sobrevivió al recorte presupuestario. La razón radica en que tiene un nivel de autofinanciación del 44 %, aproximadamente, a través de la venta de entradas en taquilla y de espectáculos en circuito. En todo caso, las instituciones han ido respondiendo, si no al ritmo vertiginoso al que ha ido creciendo el festival, sí al menos en lo posible. La Diputación Foral de Guipúzcoa ha destinado 5,5 millones de pesetas; el Gobierno vasco, 1,5 millones, y el Ayuntamiento de la localidad, un millón. Este año además, Tolosa ha sumado a su presupuesto de 27 millones, la ayuda del Ministerio de Cultura. "Ninguna barbaridad, dos millones, pero en cualquier caso es una ayuda significativa". Lo es en el sentido de que ese dinero supone ratificar el hecho de que Tolosa goza de un puesto de honor en el circuito español de festivales de marionetas. Sin embargo, hay quien piensa que a este género no se le dedica toda la atención que se debería, y en cualquier caso menos que al teatro. ¿Por qué el títere tiene menos aceptación que otras artes escénicas? "Creo que es un tópico", responde Arretxe. "Quizá lo que tiene es una menor consideración social y también artística dentro del propio sector. No hay más que ver que la Unima [la Unión Internacional de la Marioneta] tiene grandes celos con el ITI [Instituto Internacional del Teatro] porque no nos aceptan muy bien". En general, existe la mentalidad de que el arte del títere es un género menor, afirmación con la que Arretxe no está en absoluto de acuerdo, pero que cree que costará superar. "Considero que tampoco tiene mucho fundamento ese tópico, porque si el títere está bien hecho, hay personas del mundo intelectual que también aman el títere. Bernardo Atxaga o Félix Maraña por ejemplo son unos enamorados de este arte". Intrusismo La profesión encuentra una de sus dificultades en el intrusismo, que es "relativamente fácil" en marionetas. "Cualquiera cree que porque tiene una habilidad artesana o manual para construir un muñeco gracioso luego puede darle vida en el escenario". A esto hay que sumar, según Arretxe, "el nivel de exigencia de los programadores, sobre todo los de las escuelas, que sólo se basa en lo que cuesta el espectáculo". Arretxe y el equipo del Centro de Iniciativas de Tolosa diseñaron un programa para esta edición que ha llevado a escena 28 montajes de 24 compañías procedentes de una decena de países del mundo. Entre los espectáculos figuraban seis navarros y vascos, una cifra que ha crecido con respecto a la anterior entrega del festival. ¿Significa que la marioneta vasca está despegando? "Este festival", responde Arretxe, "se celebra en Euskadi y además de traer cosas de fuera tiene que mostrar lo que tenemos aquí, sin ninguna vergüenza". Y añade: "Hemos avanzado mucho". En este sentido juzga ímproba la labor que han desempeñado los festivales del País Vasco. "Bilbao, Bergara y Tolosa", afirma Arretxe, "han hecho un gran servicio a la profesión de los titiriteros". A su juicio, Taupada, por ejemplo "ha pasado del voluntarismo a la profesionalidad". Ahí quiere seguir incidiendo este festival, en elevar el nivel de autoexigencia de los grupos vascos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1998