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Juan Carlos I, "El Republicano"

El rey Juan Carlos no molesta en absoluto al PCE. Ni siquiera está en sus prioridades en estos momentos la sustitución de la Monarquía por la República. Pero eso no quiere decir que el corazón comunista haya dejado de ser republicano. Lo es. Sin embargo, ahora, en el congreso, lo que se discute es el modelo de Estado, que, posiblemente, llevado a sus últimas consecuencias, terminara en un jefe de Estado sin sangre azul.Frente al modelo que califica de españolista, como el de Mérida, que defiende una forma centralizada de Estado, y frente al nacionalismo de CiU y el PNV, el PCE propugna un Estado federal basado en una fiscalidad común, con mecanismos de redistribución y solidaridad y con elementos sociales comunes. ¿Cabe el Rey en esta propuesta? La aplicación del principio federal, según las tesis comunistas, puede desembocar en una República federal. Pero no es esto, argumentan en el PCE, lo que se está discutiendo.

Ese Estado federal puede tener, al menos en una primera fase, un monarca. Pero el cuestionamiento comunista suena casi a una advertencia: el PCE pondría en cuestión al Rey si consiente que el País Vasco, Cataluña y Galicia, cuyos nacionalistas han firmado las sucesivas declaraciones de Barcelona, Bilbao y Santiago de Compostela, logren una situación de privilegio y desigualdad respecto a las demás comunidades.

Los comunistas se agarran precisamente a los argumentos de Jordi Pujol, presidente de Cataluña, cuando habla de los derechos históricos provenientes del pacto con la Corona. En su opinión, el derecho a la autodeterminación, para el que piden la reforma de la Constitución, ha de hacerse por voluntad de los ciudadanos y no por derechos, históricos o no, concedidos o no por un monarca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1998