Don Juan Carlos, con la foto de su nieto
En el Senado, el Rey fue víctima de la pluma que le proporcionaron para firmar en el libro de honor. Mientras escribía una gota de tinta emborronó la página. Don Juan Carlos exclamó "¡Qué horror!" sacó su estilográfica y concluyó la dedicatoria.La recepción en el Congreso permitió que la familia real departiese ampliamente con los invitados que fueron no sólo los asistentes a la comida sino diputados y senadores de la actual legislatura y de la constituyente.
El presidente del Congreso, Federico Trillo, atento anfitrión, procuró acercar al Rey a un amplio grupo de periodistas, presentó a algunos, se entabló una conversación informal y don Juan Carlos fue preguntado por su nieto, Felipe Juan Froilán. El Rey llevó la mano a un bolsillo interior de su chaqueta y exhibió orgulloso una fotografía del primogénito de la infanta Elena.
Al final del almuerzo -ensalada de langosta, lubina y tarta de arroz con leche, con un rioja de 1978, el año de la Constitución- los comensales formaron corrillos, contaron chistes, incluido don Juan Carlos, y hubo ocasión para rememorar acontecimientos de los veinte años de la efeméride.


























































