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PATRIMONIO CONCLUYEN 20 AÑOS DE NEGOCIACIONES

El Ayuntamiento de Gandia compra la Cova del Parpalló

La Cova del Parpalló ya forma parte del patrimonio cultural de Gandia. El Ayuntamiento gandiense formalizó en la mañana de ayer la compra de la finca La Caldereta, una superficie de 1,7 millones de metros cuadrados en la que se encuentra ubicado este importante yacimiento arqueológico, considerado como uno de los más relevantes del Paleolítico Superior de toda Europa. El Consistorio aprobó el pasado mes de junio la adquisición de esta finca por un montante de 30 millones de pesetas.

La compra se hizo efectiva ayer con la firma de un convenio entre la alcaldesa de Gandia, la socialista Josefa Frau, y los propietarios de los terrenos, las sociedades Urbanizadora Mondúber y Vipen. El yacimiento se encuentra en la faldas del Mondúver, en la carretera de Gandia a Barx y, además de su importancia arqueológica, destaca por la belleza paisajística y medioambiental del paraje que le rodea. Fue Luis Pericot, catedrático de Prehistoria y fundador del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, quien inició, en los años treinta, una serie de excavaciones arqueológicas en la Cova del Parpalló. Fruto de estas campañas salieron a la luz cerca de 6.000 plaquetas de piedra con grabados y pinturas que representan signos abstractos, figuras de animales y de hombres, datadas entre 20.000 y 10.000 años antes de Cristo. Esta riqueza arqueológica es para el catedrático de Prehistoria en la Universidad de Valencia, Valentín Villaverde, "un fenómeno único en todo el registro arqueológico conocido hasta la fecha en Europa", y proporciona una información de primer orden en la seriación del arte paleolítico parietal, su técnica y su temática. Para Villaverde los descubrimientos arqueológicos obtenidos en este yacimiento permiten además conocer el comportamiento de las sociedades cazadoras de la prehistoria en relación con el medio. Los restos recuperados de las excavaciones realizadas en la Cova del Parpalló se encuentran en la actualidad en la Diputación de Valencia. Este material permite reconstruir una secuencia ininterrumpida de los periodos del Paleolítico Superior, desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense, que representan 15.000 años de ocupación, más o menos esporádica, y muestran una sociedad organizada, que controla perfectamente los recursos de su entorno, y que se aleja de los estereotipos que describían al hombre prehistórico como poco inteligente y limitado. Por otra parte, el acuerdo entre el Ayuntamiento de Gandia y los propietarios de la finca acaba con cerca de dos décadas de negociaciones, especulaciones urbanísticas, y despropósitos que pusieron en peligro uno de los patrimonios histórico-culturales más importante de la prehistoria europea. Este entorno estuvo amenazado con proyectos de construcción de un centro geriátrico, una urbanización con seiscientos chalés y hasta un telesférico para ascender a la cima del Mondúver. El Consistorio prevé ahora la creación de un centro de acogida junto a la cueva que podría albergar paneles informativos sobre las excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico.

El rastro del lince

En 1913, Henri Breuil, considerado como el padre de la investigación prehistórica en Francia, encontró una cabeza de lince pintada en una de las piedras enterradas en el yacimiento arqueológico. Este primer hallazgo serviría de guía para nuevas campañas de excavaciones que, entre los años 1929 y 1931, llevaron al catedrático de Prehistoria Luis Pericot a descubrir las miles de losetas que configuran la riqueza arqueológica de la cueva. El catedrático Valentín Villaverde, mantiene que la Cova del Parpalló conserva todavía, tanto en su zona de acceso interior como en su boca, sedimentos que pueden permitir en un futuro corregir la visión del yacimiento y de la secuencia cronológica en la que se inscribe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de diciembre de 1998

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