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El minusválido Javier Conde pulveriza su propio récord del mundo de media maratón

Javier Conde corre solo. El atleta minúsvalido, aquejado de una agenesia (le faltan los pulgares de ambas manos), no tiene rivales, ni escenarios programados para su pelea y empieza a acumular récords de forma autodidácta. Él mismo gestiona desde el punto de vista económico y organizativo sus desafíos. El último, ayer en Basauri. La excusa, batir su propio récord del mundo de media maratón. El resultado, un éxito: corrió en 1h.09.33 los 21 kilómetros de la distancia, antes por él recorrida en 1h.11.49. Conde escogió una pista de atletismo para el desafío. En total, 53 vueltas y media al tartán, una tortura psicológica únicamente aliviada por la presencia de 2000 aficionados entregados con el atleta. Conde empleó dos liebres. Hasta el kilómetro 10 siguió la estela de Alex Garretas (Campeón de España junior de 10.000m); después, persiguió al keniata Isaac Kipchirchir por una pista parcialmente inundada por la lluvia y el granizo. A sus 34 años, recalificado como atleta minusválido en 1991, Conde se permite vivir del atletismo desde 1995. Goza del apoyo de una serie de patrocinadores y gestiona, con la ayuda de su hermano, sus proyectos atléticos. "Lo mio es excepcional en España, no así en Europa o en Estados Unidos. Hay un atleta norteamericano que compite en silla de ruedas que tiene un contrato de un millón de dólares", señala Conde. El de ayer representa su quinto récord mundial y viene a sumarse a los que ya poseía en las distancias de 1.500m, 5.000m, 10.000m y maratón. Las sensaciones experimentadas ayer le permiten especular con robarse otro récord: el de maratón. Sería el año que viene, en Basauri y en una pista de atletismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998