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CIENCIA

Células humanas cultivadas para restaurar el corazón

Científicos valencianos investigan cómo recuperar el tejido cardiaco tras un infarto

Recuperar la funcionalidad de la zona dañada del corazón tras un infarto es el objetivo de un proyecto de investigación de dos científicos valencianos que consiste en implantar células satélites del músculo (mioblastos no diferenciados) en el miocardio. Tanto los mioblastos como las células cardiacas de un embrión (miocitos fetales) han demostrado gran capacidad de proliferación cuando son cultivadas 'in vitro'.

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La hipótesis de partida es que estas células son capaces de mejorar la funcionalidad cardiaca una vez implantadas en el músculo cardiaco dañado por un infarto. Juan Luis Lequerica, del Instituto de Biomedicina del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y José A. Montero, jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital General de Valencia, aseguran que el implante de estas células en animales servirá de base para establecer un método terapéutico para combatir las consecuencias de un infarto en humanos.Los investigadores afirman que las células indiferenciadas de los músculos de cualquier individuo podrían ser trasplantadas a otra persona que hubiera sufrido un infarto, pero ambos apuestan por el autotrasplante, para evitar la transmisión de enfermedades o los problemas que plantea el rechazo, que obliga a mantener al paciente en tratamiento indefinido con inmunodepresores. Por esta razón su trabajo no se ha centrado en la posibilidad de recurrir a células cardiacas fetales, pese a su enorme capacidad de división.

Su idea es separar los mioblastos de cualquier músculo de los brazos o las piernas del afectado mediante centrifugación diferencial; cultivar después esas células en laboratorio para favorecer su multiplicación e inyectarlas después en el corazón con una mínima incisión, a ser posible en el mismo acto quirúrgico en el que se realice el by-pass coronario. "Se trata de colonizar el tejido muerto con células que tengan gran capacidad de contracción y recuperar así el músculo necrosado por el infarto", señala Montero.

Lequerica, coordinador del proyecto, asegura que el implante ya ha sido probado con éxito en animales, y que podrá aplicarse en humanos en cuanto se disponga de células humanas cultivadas en unas condiciones determinadas que impidan su diferenciación, para que no se interrumpa el proceso de reproducción.

Un laboratorio farmacéutico de Barcelona ya ha mostrado su interés en el proyecto, que precisará de los llamados grow factor (sustancias biológicas que actúan como factor de crecimiento). El proceso completo no superaría los dos meses, desde la extracción de células mediante una pequeña biopsia hasta el implante en el miocardio. Su unión con las células cardiacas (cardiomiocitos) permitirá entonces que el tejido adquiera funcionalidad, de modo que la zona muerta por el infarto comience a contraerse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 1998