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Atutxa propone hacer del Parlamento vasco un foro para la reconciliación

Juan María Atutxa es el presidente del primer Parlamento vasco sin violencia. Elegido ayer con los votos de todos los partidos, menos EH e IU, el ex consejero de Interior que estuvo permanentemente en el punto de mira de ETA se sentó ayer en la presidencia junto a la diputada de EH Raquel Peña. Atutxa ofreció el nuevo Parlamento a la sociedad vasca, y en especial a las víctimas del terrorismo, como un instrumento para lograr la reconciliación de Euskadi.

Hacía 19 años que la Cámara de Vitoria no vivía el día de su constitución con tanta tranquilidad. Los portavoces de los partidos pactaron respetar el resultado de las elecciones y dar cabida en la mesa a los cinco más votados, incluido EH.Atrás quedaban espectáculos como la presentación del miembro de ETA Juan Carlos Yoldi como candidato a lehendakari en enero de 1987, los reiterados desalojos de los parlamentarios de HB del hemiciclo, o su inasistencia estratégica, y la bolsa de cal que el huido Mikel Zubimendi arrojó al escaño del entonces secretario general del PSE Ramón Jáuregui el 24 de marzo de 1995.

Ayer todos se mezclaron en la cafetería comiendo pinchos antes del inicio de la sesión, entre abrazos y saludos de bienvenida. Esperanzados en la consolidación de la paz y muchos de ellos liberados de la amenaza permanente del tiro en la nuca, todos aceptaron de una u otra manera que el ex miembro de ETA José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, se paseara por los pasillos del Parlamento sin limitaciones, hasta el punto de que la única voz altisonante en la jornada de ayer fue la de los dos parlamentarios de UA. Al ser llamados, recordaron al presidente que querían jurar la Constitución y no podían porque el nuevo Reglamento fue torpedeado por los nacionalistas.

Víctimas

En ese contexto el primer discurso de Atutxa como nuevo presidente de la Cámara fue conciliador y ofreció el Parlamento a la sociedad vasca, y en especial a las víctimas del terrorismo, como un instrumento para la reconciliación."No podemos permitir que otros instrumentos suplanten a la palabra. Debemos juramentarnos todos para conseguirlo", declaró. Atutxa comprometió su esfuerzo en transformar el Parlamento en un lugar de encuentro, de diálogo, de comprensión y de reconciliación. "Para conseguir construir la sociedad en paz no podemos olvidar a nadie. En este país hemos sufrido todos. Para empezar a superar esa situación debemos empezar a reconocer esa realidad, no olvidar a los que más crudamente han padecido, y construir una sociedad libre de ese riesgo. Vaya por eso mi especial mención a las víctimas. Estoy seguro de que van a ser ejemplo de la reconciliación de este país", proclamó Atutxa.

La victoria de Atutxa en la primera votación fue incontestable, al conseguir el apoyo de 58 de los 73 parlamentarios presentes. Los trece diputados de EH -faltaba Iñaki Antigüedad- votaron a Josu Ternera y los dos de IU a Koldo Usin.

En la segunda votación para la elección de vicepresidentes el cambalache fue aún mayor. En esa ocasión votaron 74 parlamentarios, ya que José Antonio Maturana pudo reparar su coche estropeado y llegó a la Cámara en medio de las votaciones.

El candidato del PP a la vicepresidencia primera, Carmelo Barrio, consiguió 45 votos procedentes del PP (16), PSE (14) y 15 del PNV, mientras que la diputada de de EH Raquel Peña recibió 25 apoyos de EA (6), EH (13) y 6 del PNV. En el caso de la tercera votación para las restantes dos secretarías el reparto de votos fue similar. El candidato socialista, Manuel Huertas obtuvo 46 apoyos, en este caso 16 del PNV, y los de todos los parlamentarios del PP y del PSE, mientras que la de EA, Nekane Alzelai los 25 de EH, EA y cinco cedidos por el PNV.

La sesión concluyó con el aplauso al nuevo presidente y el reconocimiento de los parlamentarios a ocho años de trabajo al frente del Departamento vasco de Interior, durante los cuales el ya ex consejero se ha labrado la confianza de la Cámara por su gestión.

Respaldo en los balcones

Atutxa, que ha estado hasta en ocho ocasiones en el punto de mira de ETA, contó ayer con el apoyo de su mujer e hijos, que presenciaron el desarrollo de la sesión desde la tribuna de invitados. Ese palco fue uno de los más concurridos, junto con el resto de los balcones de la Cámara, en los que se agolpaban numerosos altos cargos del Gobierno, representantes de la judicatura como el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Manuel María Zorrilla, el delegado del Gobierno, Enrique Villar, el presidente del Tribunal Vasco de Cuentas, o el Ararteko (defensor del pueblo vasco).Una jornada cargada de simbolismo en la que hubo efímeros momentos de gloria para casi todos. El presidente saliente, Joseba Leizaola, se despidió de sus colaboradores en medio de abrazos, y dio el relevo con elegancia a Carlos Garaikoetxea. El presidente de EA conformó la Mesa de Edad, que fiscalizó las votaciones. Era el parlamentario más viejo, carga, más que cargo, que el ex lehendakari no debe llevar muy bien, como dijo en tono bromista uno de sus colaboradores: "No sé cómo lo lleva, pero no creo que muy bien". Garaikoetxea reveló el contenido de las votaciones y firmó el acta con los resultados antes de dar el testigo al hombre que presidirá una institución ahora respetada por todos los partidos.

Cuando Atutxa se sentó en el banco del presidente continuó con el recuerdo de los que se van. Primero agradeció al lehendakari en funciones, José Antonio Ardanza, la confianza que había depositado en él, y después le ofreció al actual vicelehendakari y futuro presidente del País Vasco, Juan José Ibarretxe, toda la colaboración que precise para el desarrollo de su trabajo. Uno de los asuntos pendientes que tendrá que afrontar Atutxa es el de las dietas que cobran los parlamentarios y que no cotizan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 1998

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