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Cabanillas llega a la dirección de RTVE sin votos en contra de los partidos políticos

El Gobierno hace oficial el nombramiento del sucesor de Fernando López-Amor

El Consejo de Ministros nombró ayer a Pío Cabanillas como nuevo director general de RTVE. Será el tercer responsable del ente público desde que el PP accedió al poder, hace dos años y medio, y el único cuya designación ha sido respaldada por el Consejo de Administración de RTVE sin ningún voto en contra. Antes de la designación, ese organismo emitió su parecer sobre Pío Cabanillas, que obtuvo cuatro votos a favor (PP, CiU y PNV) y otras tantas abstenciones (PSOE e IU). El nuevo director general tomará posesión de su cargo el próximo lunes.

La acogida dada al nuevo director por los partidos políticos representados en el órgano de administración fue bien distinta de la que dispensaron a su antecesor, Fernando López-Amor. Esta consulta, no vinculante, se saldó con el voto a favor de los representantes del PP (Emilio Contreras y Antxón Sarasqueta, este último ausente de la reunión), CiU (Josep María Gené) y PNV (José Recalde). Pero lo más significativo fue la abstención de los tres consejeros del PSOE (Diego Carcedo, Marcos Sanz y Antonio Santillana) y del propuesto por IU (Rodolfo Ruiz Ligero).Desde que se promulgó el Estatuto de RTVE, Cabanillas es el primer director general que accede al cargo sin la oposición de ningún miembro del Consejo de Administración, según recalcaron ayer los miembros de este organismo.

En su calidad de presidente, Recalde ofreció a Cabanillas "el leal apoyo" del consejo "mientras no rompa las reglas del juego". Añadió que con la salida de López-Amor finaliza "una etapa nada agradable" para el consejo. Los socialistas enfatizaron que su abstención no es un cheque en blanco. "Representa la actitud con la que afrontamos esta etapa, en la que esperamos que el nuevo director general acometa la salvación de RTVE con decisión y con el consenso de todas las fuerzas políticas", dijo Carcedo, al tiempo que brindó la "mayor colaboración" y la "mayor lealtad" de los socialistas. Felicitó al Gobierno por el relevo de López-Amor pero subrayó que "no es bueno para RTVE que a mitad de la legislatura estemos ante el tercer director general", si bien "empieza una etapa llena de incertidumbres y esperanzas".

Ruiz Ligero fue especialmente crítico con la gestión de López-Amor, de quien dijo que ha triplicado la deuda acumulada y ha protagonizado "la mayor manipulación informativa en RTVE". Se pronunció en contra de que el director general sea nombrado por el Gobierno -"es una carencia de credibilidad centrista del PP"- y aseguró que se opondrá a Cabanillas si éste pone en práctica cualquier plan de privatización. El consejero del IU elogió "la imagen dialogante" del nuevo director general y aprovechó la ocasión para darle un consejo: que dé marcha atrás al presupuesto del Gobierno y arbitre un crédito extraordinario para subvencionar al ente con 165.000 millones en 1999.

Tras la reunión del Consejo de Ministros, el portavoz del Gobierno, Josep Piqué, reiteró que el relevo de López-Amor abre "una nueva fase para buscar un consenso entre todas las fuerzas políticas" con el objetivo de potenciar "un modelo moderno de RTVE". Piqué presidirá el lunes la toma de posesión de Cabanillas, a la que está previsto que asistan los dos ex directores generales de la etapa del PP, Mónica Ridruejo y Fernando López-Amor.

El Grupo Socialista ha dirigido una pregunta al presidente del Gobierno para que explique la política que va a seguir el Ejecutivo en torno a RTVE. Por su parte, IU ha pedido a Francisco Álvarez Cascos que dé cuenta de las razones del relevo de López-Amor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de noviembre de 1998