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Satisfacción de SOS Racismo e indignación del condenado

Las partes personadas en el caso acogieron de manera desigual, como suele ocurrir casi siempre, la resolución judicial. Jordi Galdeano, el abogado de SOS Racismo y de la Comunidad Judía ATID de Cataluña, que han ejercido la acusación particular, aseguró que el fallo le producía una "íntima satisfacción" porque recogía todas y cada una de las acusaciones planteadas por él en el juicio. No en vano la condena coincide íntegramente con la petición de penas que planteó Galdeano al juez, superiores incluso a las dos condenas de dos años de cárcel que solicitó la fiscalía.Según Galdeano, "a partir de ahora los filonazis, racistas y xenófobos ya no podrán salir por televisión haciendo apología de sus ideas". Carles Ferrer, el abogado de la Comunidad Israelí de Barcelona, que también ejerció la acusación particular, se felicitó también por el fallo "en unos tiempos en los que se cuestiona tanto a la justicia".

La otra cara de la moneda era Pedro Varela, de 41 años, quien acudió al juzgado a que se le notificara la resolución. "Es una sentencia política y una tremenda injusticia", explicó. En su opinión, el fallo "era de esperar" a causa de la "presión política" y el "ambiente social" que se ha creado en los casi dos años que han mediado entre el registro policial y la celebración del juicio.

"Se ha decidido que haya un enemigo público y ése soy yo", explicó, y recordó que no había matado a nadie. Varela reiteró que la librería Europa, situada en el barrio barcelonés de Gràcia, seguiría abierta porque el juez ha rechazado la petición de la acusación de clausurarla. Sin embargo, el condenado se lamentó de que en España "no se haya hecho un índice de los libros que se pueden vender". Luego aclaró que no tenía previsto fugarse. "Yo tengo amigos en todas partes, como cualquiera", dijo.

"Lo ilícito de la conducta del acusado no es la especialización en una determinada materia bibliográfica, opción perfectamente legítima, sino el conocimiento pleno de que casi todo el material que distribuía" se podía encuadrar en lo sancionado en el Código Penal, reza la sentencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de noviembre de 1998