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Tribuna:

Petición

Lo de Pinochet es justicia, pues si fuera venganza no importaría que tuviera un resultado rápido. No es el caso, e interesa que se prolongue lo suficiente para poner dos grandes verdades al descubierto: que la recomposición que se hizo sobre las heridas fue puro pastiche y no hay reconciliación sin perdón, ni puede haber perdón sin arrepentimiento previo; y que son muchos los cuerpos (no sólo físicos: sociales) maltratados por el dictador. Tiempo, se necesita tiempo para que todos los represaliados reclamen y, cualquiera que sea el resultado final, queden al aire.Acaba de hacerlo el Colegio de Periodistas de Chile, que ha interpuesto querella, ante la Corte de Apelaciones de Santiago, contra quien algunos empiezan a llamar ya el paciente inglés. Su pleito se une a otros once, todos por la muerte, desaparición, detención ilegal, tortura y exilio de profesionales de la prensa durante el régimen militar. Uno de ellos es José Carrasco Tapia, de 44 años, secuestrado el 8 de septiembre de 1986 a las cinco de la madrugada, hallado a las diez de la mañana de ese mismo día, acribillado a tiros. Años antes, a finales del 76 o primeros del 77 debió de ser, cuando salió de prisión y tortura y se exilió a Venezuela, realizó en este país una declaración ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Colegas suyos están intentando que esas palabras del Pepe que sería asesinado, esas palabras contra sus torturadores, se añadan hoy a las declaraciones contra Pinochet.

Desde aquí hago un llamamiento a cualquiera que tenga acceso a esos documentos, en cualquier parte del mundo, para que los ponga a disposición de la justicia. Sin dilación. Que Pepe Carrasco, compañero, se alce de entre los muertos para reclamarle al canalla por lo que le hizo antes y después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de noviembre de 1998