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Portugal rechaza en referéndum la creación de un nuevo Estado dividido en regiones

Los portugueses rechazaron ayer de forma rotunda el proyecto socialista de construir un nuevo modelo de Estado dividido en ocho regiones administrativas, al margen de las comunidades autónomas ya existentes de Madeira y Azores. La "reforma del siglo" quedó aparcada y el Gobierno socialista abordará ahora una descentralización del poder sin dividir el país en regiones. El primer ministro, António Guterres, ya había descartado que el resultado fuera a provocar una crisis de Gobierno o el adelanto de las elecciones previstas para el próximo otoño. Ayer, asumió personalmente la derrota.

Los resultados fueron aplastantes y no ofrecieron ninguna duda. Los portugueses rechazaron la división regional con 63,9% de los votos, frente al 36,1% que apoyaba el nuevo modelo propuesto por los socialistas, a falta de un 10% por escrutar. En contra de la tendencia señalada por las encuestas, la abstención no fue tan alta como se esperaba. Registró un 52% del censo, frente al más del 60% que estimaban los sondeos y ante al 68% registrado en la anterior consulta sobre el aborto.Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, el primer ministro, António Guterres, reconoció "la clara victoria del no" al proyecto y admitió que el resultado supone una derrota personal: "Hay que saber perder y saber ganar. Nosotros aceptamos la soberanía popular y, de esta forma, la regionalización en Portugal quedará aparcada tal y como han expresado los portugueses (_) Quiero dejar bien claro que toda la responsabilidad del Partido Socialista es asumida entera y exclusivamente por mí. Tengo que reconocer que para mí es una derrota política, pero por encima de todo hay que respetar la voluntad soberana del pueblo".

El líder del primer partido de la oposición, el Partido Social Demócrata (PSD), Marcelo Rebelo de Sousa, subrayó que "los portugueses han demostrado que estaban en contra de experimentos y aventuras y con sus votos han evitado un error inútil, insensato y peligroso". "Este referéndum", añade, "ha frenado una regionalización que dividía a los portugueses y pondrá en marcha una descentralización que va a unir a los portugueses".

Estabilidad

A pesar del fracaso socialista en los dos primeros referendos de la historia de Portugal, Rebelo de Sousa sostuvo que, "ante todo, el país necesita estabilidad: el Gobierno debe gobernar hasta las elecciones de octubre de 1999; la oposición seguir su trabajo y preparar su estrategia para esos comicios, y regresar todos a la actividad normal, puesto que ya perdimos mucho tiempo y mucho dinero en una idea que no servía para Portugal". El dirigente de PSD presentará hoy en el Parlamento un paquete de medidas para "descentralizar, desconcentrar y desburocratizar el poder", sin necesidad de dividir el país en regiones administrativas.Por su parte, el máximo dirigente del Partido Popular, Paulo Portas, insistió anoche en que "los portugueses, con sus votos, han evitado un error muy grave" y han demostrado "su interés por los problemas graves del país, como la educación, la sanidad o la justicia, y no por este asunto que tanto tiempo ha hecho perder al país. Está claro que la agenda de los socialistas no tiene nada que ver con la agenda de los portugueses". Portas subrayó que este referéndum ha supuesto "la derrota de un político y la derrota de una estrategia; el político es António Guterres y la estrategia era socialista. El Gobierno ha sido seriamente desautorizado y hoy [por ayer] acabó el mito de la invencibilidad del primer ministro".

Por su parte, el secretario general del Partido Comunista, aliado de los socialistas en esta campaña, Carlos Carvalhas, responsabilizó de la derrota a sus compañeros de viaje y insistió en que los comunistas seguiran luchando por la reforma de la Administración: "Se ha perdido una gran oportunidad para llevar adelante una reforma necesaria para Portugal. La campaña del no, llena de escrúpulos y falsedades, supo vender el mensaje falso de la fragmentación de país y las graves contradicciones del Partido Socialista fueron decisivas para alcanzar este resultado". El dirigente comunista, Luis Sá, añadió que el PCP seguirá luchando por los objetivos marcados durante esta campaña: "Los comunistas no acostumbramos a abandonar batallas, especialmente cuando se trata de defender principios honestos y democráticos".

Por otro lado, el presidente de la Asamblea de la República, António Almeida Santos, afirmó durante la mañana que, incluso en el caso de que venciera el no, el Parlamento no debería abandonar definitivamente la regionalización, dado que el precepto se encuentra instituido en la Constitución portuguesa. En este sentido, el dirigente del PP, Manuel Monteiro, afirmó que la decisión de los portugueses debería "retirar esa obligatoriedad consitucional" y "sacar" de la Carta Magna ese precepto.

En su tradicional mensaje a la nación ante cualquier cita electoral, el presidente de la República, Jorge Sampaio, lanzó un llamamiento para mantener la "serenidad" contra las "dramatizaciones inútiles". Sampaio explicó que "las consecuencias políticas" del resultado del referéndum "deben circunscribirse a las materias consultadas y nada más" y sugirió que debe mantenerse la "estabilidad política" frente a los "ruidos" lanzados en torno a la consulta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de noviembre de 1998

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