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Cartas al director

No multar

Señor alcalde: en primer lugar, he de manifestarle que su lectura me ha llenado de gozo. ¿Quién dice que nuestros políticos son gente de escasa cultura y harta ambición? Falso. Calumnias.La lectura de la nueva Ordenanza de Circulación del ayuntamiento de Madrid revela bien a las claras que, al menos, nuestros ediles madrileños, y usted como responsable último de su gestión, son personas con una muy alta cualificación cultural en lo relativo a literatura. Literatura surrealista, por supuesto. No obstante mi entusiasmo, considero, dada la complejidad del tema, que hay aspectos que podrían mejorarse en ulteriores desarrollos de la ordenanza. Vayan un par de botones de muestra.

Glorioso es que los ciudadanos que esperamos en las paradas de autobuses, en ocasiones hasta 20 minutos y más, no parezcamos una horda desordenada en la que cada uno combate el aburrimiento y los fríos invernales dando cortos paseos fuera de las marquesinas.

Pero perfeccionemos el sistema: aparte de la Policía Municipal precisa para llevar a pescozones a la ordenada fila a lo réprobos que osen abandonarla, ¿por qué no enviar además una orquestina que interprete canciones regionales?

Verá usted, señor alcalde: ¿se imagina qué espectáculo más acorde con el espíritu surrealista de su ordenanza y más gratificante para el alma que el contemplar una marquesina debajo de la cual los ciudadanos, formados en filas de tres en fondo, escuchen, emocionados, enjugándose incluso alguna furtiva lagrimilla, las notas de Asturias, patria querida o La noia i el soldat, pongamos por caso? -.

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