Berlanga vuelve a "Calabuch"

En el punto kilométrico 6 de la carretera de Alcalá de Xivert a Coves de Vinromà, se daba ayer la primera claqueta de París-Tombuctú. Luis García Berlanga iniciaba una vez más el rito de un rodaje. El director confesó que la peculiar orografía de Peñíscola, donde se rodará la mayoría del filme, dificultará su manera de trabajar. Las empinadas cuestas y lo angosto de las callejuelas no son los elementos más adecuados para la colocación de vías de travelling o grúas, que Berlanga gusta utilizar en su peculiar estilo de plano-secuencia y en una puesta en escena coral, que en esta ocasión estará conducida por Michel Piccoli. "En este aspecto, a lo mejor voy a tener que planificar de una manera distinta", comentó el director. El elenco de actores se completa con Concha Velasco, Santiago Segura, Javier Gurruchaga, Juan Diego y un largo etcétera. En la parte técnica, profesionales de la talla de Hans y Wolfgang Burmann (éste último firmó los decorados de Tamaño natural), Julio Recuero o Iván Aledo. En 1914, Fructuós Gelabert filmó en Peñíscola una de las principales secuencias de Ana Cadova, un drama cortesano de espionaje y ambientación oriental. Era la primera película que se filmaba en la localidad. La última comenzó ayer y se llamará París-Tombuctú, título evocador para la que según García Berlanga, será una "road movie muy pronto detenida". Con esta producción del vasco José Luis Olaizola y los valencianos José Ferrandiz y Jordi Garcia Candau, el director vuelve a rodar en Calabuch,transfiguración cinematográfica de Peñíscola en la película que Berlanga rodó en 1956. Un cirujano plástico parisino, hastiado por lo vacío de su existencia y sin el valor necesario para pegarse un tiro, le compra una bicicleta a alguien que pasa y decide emprender la huida. Ese es el arranque del argumento de la película. El cirujano decide seguir las instrucciones del cartel que lleva la bici: París-Tombuctú, en busca de una muerte distinta. "En Francia, Tombuctú se ha considerado un lugar de destinos y suicidios para los que no se atreven a suicidarse. Fue un lugar mítico en la literatura francesa de los años cuarenta y funcionaba como símbolo de exotismo y evasión", comenta Berlanga. Un problema fisiológico (un furúnculo) obliga al ciclista a parar en un pueblecito de la costa mediterránea española, en búsqueda urgente de una farmacia. Ese pueblecito es Calabuch, donde el personaje descubrirá que la evasión es imposible. La película cuenta con un presupuesto de 450 millones, que llegará hasta los 550 con las copias y la publicidad. Más de 1.000 extras serán seleccionados en la comarca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de noviembre de 1998.

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