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UNA MISIÓN ESPACIAL HISTÓRICA

Duque y el veterano Glenn ya están en el espacio

Una pieza del exterior del "Discovery" se desprendió durante el lanzamiento

Cabo Cañaveral
A las 20.19 (hora peninsular española) de ayer se encendieron los motores de la nave espacial Discovery. Instantes después empezó a subir hacia el cielo con siete tripulantes a bordo, incluido el primer astronauta español, Pedro Duque, y el veterano John Glenn, que regresa al espacio 36 años después del histórico vuelo que le convirtió en el primer estadounidense en órbita. El único incidente del lanzamiento desde Cabo Cañaveral (Florida) fue el desprendimiento de la pequeña tapa del paracaídas para el aterrizaje que la nave lleva en la cola. Los responsables de la misión afirmaron no estar muy preocupados, aunque tenían que estudiar en detalle la situación.

Apenas 10 minutos bastaron para que el astronauta Pedro Duque se convirtiera en el primer español que sale al espacio. Fue el tiempo que tardó el transbordador Discovery en alcanzar su órbita a unos 500 kilómetros de altura tras un lanzamiento casi perfecto a las 20.18 hora peninsular española, desde cabo Cañaveral. Duque viaja junto a otros seis tripulantes, entre ellos John Glenn, el astronauta pionero de 77 años, quien según la NASA, soportó aparentemente bien la aceleración, tres veces superior a la de la gravedad de la Tierra, durante el despegue.La cuenta atrás se interrumpió dos veces en los últimos nueve minutos antes del despegue debido a una presión anormal en la cabina, primero, y después a la intrusión de un avión en el espacio aéreo protegido.

El único incidente durante el lanzamiento fue el desprendimiento de una placa del transbordador a los dos segundos del encendido de los motores. Los técnicos creen que puede ser la tapa del paracaídas que la nave utiliza en el aterrizaje. Es una pieza de aluminio con una capa aislante que mide 45 por 55 centímetros y que pudo golpear a uno de los motores de la nave. Los responsables de la misión dijeron no estar muy preocupados por el incidente, porque el paracaídas no es imprescindible para aterrizar, aunque podrían surgir problemas en esa fase final del vuelo.

Aterrizar sin paracaídas

Los astronautas no podrán comprobar el problema en órbita, ya que el paracaídas va situado en la cola del transbordador y a ese lugar no llega el brazo robótico instalado en la bodega. Otra posibilidad que se baraja es que la pieza sea una de las miles de placas de protección térmica que cubren el Discovery. Los responsables de la misión aseguraron que se puede aterrizar sin paracaídas, tal y como se ha hecho en el pasado, tanto en Florida como en la base aérea californiana de Edwards. No descartaron que en esta ocasión se utilice esta pista por ser más larga que la prevista en Cabo Cañaveral. "Los astronautas están bien y trabajando", dijo un portavoz de la NASA poco después de la puesta en órbita de la nave.El príncipe Felipe y el presidente Clinton presenciaron el despegue, en un día soleado, mientras decenas de cadenas de televisión transmitían el lento, emocionante y estrepitoso ascenso de la nave sobre el colchón de gases emitidos por sus propulsores. Posteriormente, el Príncipe y el matrimonio Clinton mantuvieron un encuentro informal.

Las primeras declaraciones del presidente minutos después del lanzamiento fueron: "Estoy orgulloso de lo que habéis conseguido con el mismo presupuesto de la NASA que hace seis años".

La noche anterior, el príncipe Felipe había hablado con Duque unos minutos y le había deseado suerte. Los astronautas desayunaron a las 9.30 y abandonaron el lugar donde han permanecido estos días en cuarentena poco antes de las 11, cuando se introdujeron en una camioneta plateada para ser trasladados a la plataforma de lanzamiento, donde se encontraba el Discovery. Dos horas antes del lanzamiento los siete astronautas ya estaban incómodamente tumbados en sus asientos de la nave con los trajes y cascos espaciales puestos, mientras los técnicos hacían las últimas comprobaciones.

Toneladas de combustible

Durante el ascenso, el transbordador desprendió los dos cohetes de combustible sólido recuperables y el gigantesco tanque de combustible líquido mientras ascendía y alcanzó la altura orbital de 550 kilómetros aproximadamente casi nueve minutos del despegue tras consumir 2.00 toneladas de combustible.A las dos horas se activó el Spacehab, el laboratorio que lleva a bordo y los astronautas empezaron a trabajar. Seguirán haciéndolo, con un horario muy apretado, en los casi nueve días que dura la misión, mientras la nave da 144 vueltas a la Tierra a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora. Duque podría llegar a realizar un paseo espacial si fuera necesario durante las maniobras con el satélite Spartan, que será soltado desde el transbordador y luego recuperado.

Para Glenn será bastante más tiempo que las cuatro horas, 55 minutos y 23 segundos que permaneció en el espacio en 1962, cuando dio tres vueltas a la Tierra en la cápsula Amistad 7 del programa Mercury. El protagonista de aquel histórico vuelo (antes había realizado la misma hazaña el soviético Yuri Gagarin) es ahora, a sus 77 años, el hombre de mayor edad que ha salido al espacio, con 16 años de diferencia sobre el Story Musgrave, que realizó su sexto vuelo espacial en 1996 con 61 años.

Acompañan a Duque y Glenn dos médicos, uno de ellos la cirujana cardiovascular japonesa Chiaki Mukai, y el estadounidense Scott E.Parazynski. El comandante de la misión Curt L.Brown, el piloto Steven W.Lindsey y Stephen K. Robinson completan esta tripulación del Discovery.

Estos días, los recuerdos afloran, y Glenn ha contado que, en 1962, lo que más le preocupaba era la posibilidad de caer en un territorio hostil, entre gente que pensara que era un extraterrestre. Por eso, en el bolsillo del mono llevó un papel en el que estaba escrita la frase "lléveme ante su jefe" en seis idiomas. A los especialistas, sin embargo, lo que más les importaba era saber si un ser humano podía sobrevivir en el espacio. Desde aquel vuelo de Glenn, sólo en EEUU ha habido 200 misiones espaciales en las que han participado 200 astronautas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de octubre de 1998