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Crítica:MÚSICA POPULAR

Ritmos norteños

Por sorpresa, la visita de Los Tucanes de Tijuana, uno de los máximos representantes del sonido norteño, género inmensamente popular a ambos lados de la frontera que separa/une México y Estados Unidos. Para los que sólo conocían sus aportaciones a la banda sonora de Perdita Durango, una sorpresa agria: los narcocorridos son una parte mínima de su repertorio, eclipsada por baladas amorosas o temas festivos tipo La Chona.En realidad, Los Tucanes aspiran a ser entretenedores para toda la familia. Tocan con igual entusiasmo canciones bailables -aptas, no le permita Belzebú, para ser adaptadas por Georgie Dann- o gracietas infantiles propias de Fofó y Miliki. Ellos proceden realmente de Sinaloa, Estado mexicano muy relacionado con las sustancias prohibidas, reputación que conoce hasta Bruce Springsteen, autor de Sinaloa cowboys.

Los Tucanes de Tijuana

Mario Quintero Lara (cantante, guitarra), Joel Higuera (acordeón), Mario Moreno (bajo), David Servin (batería).

En el centro visual de Los Tucanes, un acordeonista que baila con un pañuelo, que sostiene un botellín en su cabeza, que escenifica chistes, que magrea su instrumento. No alcanzan la intensidad dramática de los legendarios Tigres del Norte, pero traen noticias de las ansias de los latinos sometidos a los acuerdos del libre comercio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de octubre de 1998