La seguridad de la boda Rivera-Alba, pendiente de la Casa Real

La seguridad de la boda del año de este año, el enlace entre Francisco Rivera Ordóñez y María Eugenia Martínez de Irujo, está pendiente de que la Casa Real española confirme o no la presencia de alguno de sus miembros en la boda en Sevilla, según han informado fuentes policiales. Policía y Guardia Civil han mantenido reuniones en la Delegación del Gobierno en Andalucía para perfilar el dispositivo. Precisamente la seguridad ha sido el motivo fundamental del traslado de la boda a la Catedral desde la iglesia de Santa Ana, donde estaba prevista. El planteamiento que ofrecieron los responsables policiales a los organizadores de la boda para el cambio de templo fue sencillo. Triana es un barrio que, por su propia configuración urbana, ofrece mayores dificultades para montar la seguridad para una boda en la que se esperan representantes de algunas casas reales europeas. Además, la capacidad de Santa Ana creaba un problema añadido: a quién se le permitía entrar y a quién se dejaba fuera. ¿Se dejaría entrar por orden de llegada a la iglesia, por orden protocolario? Y la mitad de los invitados no tenían sitio. La Catedral y los recorridos para llegar a ella, en cambio, están policialmente más trabajados. Las fuerzas de seguridad ya han tenido que velar, por ejemplo, por el buen desarrollo de la visita del Papa o de la boda de la infanta Elena, dos acontecimientos de Estado en los que la seguridad fue milimétrica. Para cerrar el operativo, queda saber si acudirá al enlace de la menor de los Alba algún miembro de la Casa Real y quién será. De este dato depende el aumento o no del número de policías (fundamentalmente de las UIP) que vigilarán el evento. El Príncipe Felipe tiene previsto ese mismo día acudir a Oviedo para la entrega de los premios que llevan su nombre.

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