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Acaba la reforma del Archivo Histórico de Barcelona tras ocho años de obras

arcelona [EN] Han sido necesarios ocho años de trabajo. Pero por fin los cerca de seis kilómetros lineales de documentos que integran los fondos del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona cuentan con unas instalaciones adecuadas. El alcalde, Joan Clos, inauguró ayer la renovada sede del archivo -la llamada Casa de l"Ardiaca, que también incluye la Casa del Degà- tras las obras que se iniciaron en 1991 y han tenido un coste de 857 millones de pesetas. La reforma ha dejado al descubierto la muralla romana que sustenta edificio.

Con una media de 20.000 usuarios al año, que realizan cerca de 100.000 consultas, el Archivo Histórico de la Ciudad es uno de los más visitados de Europa. Sus fondos incluyen documentos generados por el municipio de Barcelona entre los siglos XIII y XIX; dispone de departamentos de gráficos, fuentes orales y restauración, un archivo fotográfico, una biblioteca y una hemeroteca. Ésta última concentra el 70% de las consultas de los investigadores que utilizan el archivo. Fundado en 1917 por Agustí Duran i Sanperre, y abierto al público en 1924, ha sufrido varias reformas a lo largo del siglo. En la inaugurada ayer -obra de los arquitectos Roser Amadó y Lluís Domènech- se han seguido tres líneas fundamentales: mejorar las condiciones de conservación de los fondos, facilitar la mayor accesibilidad a los mismos y respetar los rasgos más emblemáticos del edificio original, catalogado como monumento nacional. Las obras han dejado al descubierto una parte de la primera muralla romana (siglo I a. de J. C.). Según remarcó ayer el archivero municipal de Barcelona, Ramon Alberch, "la reforma ha puesto al día una institución muy válida para las exigencias de los años 20 y 30, pero que debía adecuarse a las necesidades de finales del siglo XX". Entre las principales novedades para el usuario figura la modernización de la sala de consulta. Hasta ahora, estaba ubicada en la planta baja del archivo y tenía una capacidad máxima de 34 personas. Desde ayer pueden ocuparla simultáneamente 60 personas, distribuidas en dos amplias y luminosas estancias del tercer piso. Además, se ha habilitado una sala especial para el estudio de mapas, y se han eliminado las barreras arquitectónicas. En cuanto a los fondos, se ha ganado espacio de almacenamiento y mejorado los procedimientos de localización. Según indicó Alberch, las grandes colecciones de prensa ya han sido microfilmadas, y la tarea pendiente consiste en digitalizar todos los documentos. El archivero municipal adelantó que esta labor, con un coste de 130 millones de pesetas, llevará unos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1998

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