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Olano: "Es un día entrañable"

Abraham Olano cojeaba al salir de la sala de prensa. La pata izquierda, tiesa. Una rotura fibrilar en el gemelo izquierdo le hará perderse el domingo la carrera importante, la de línea, la que da como premio el maillot arcoiris. No importa tanto. Sus ambiciones tampoco eran desmedidas para ese día. Pero la lesión también estuvo a punto de dejarle fuera de la carrera de ayer. Eso sí que le habría dolido. La noche del miércoles se acostó, incluso, pensando que su viaje a Holanda había sido baldío. Y sin embargo, corrió. Y, sin embargo, ganó. Con una sola pierna, como dirían los sobrados.Y, sin embargo, pese al acento heroico que cualquier otro podría haber puesto al hecho, Olano, el frío, el introvertido, se quedó tal cual. Consciente de lo que había hecho, pero incapaz de exteriorizarlo. "Es un día entrañable para Melcior y para mí", dijo Olano. "Un buen broche final para la temporada tras la victoria en la Vuelta". Nada más. ¡Qué lejos de la alegría de Colombia! Más bien, tres años después, una obligación cumplida.

Induráin, que pasaba por ahí, se lo intentó recordar. Lo del día de octubre de 1995, cuando el primer gran doblete del ciclismo español. Chocó la mano con el guipuzcoano, se abrazó con Mauri y se hizo una foto con los dos. Todo tan frío como la temperatura.

Quizás sea la costumbre. En los cuatro dobletes (dos en Colombia, contrarreloj y fondo; uno en Atlanta, contrarreloj, y el de ayer) Olano ha sido el 50%. Dos veces oro (es el único corredor del mundo que ha ganado los dos Mundiales, el de fondo y el de contrarreloj) y dos veces plata. Parece el elemento fundamental para el éxito. Quizás la costumbre, sí. Quizás, también, el hecho de que se daba por sentada la victoria. No ganar habría sido un fracaso. Pero de eso no habló Olano. Habló de su lesión, de cómo se la produjo (forzando en una serie en subida, con buen desarrollo, el lunes pasado) y de cómo le afectó. Tampoco habló del futuro. O no muy claro. "Ya nos sentaremos a hablar después del Mundial".

Melcior Mauri sí que estaba contento. El veterano corredor catalán (32 años) había triunfado por fin en un Mundial. Mostraba la sensación de éxito que envolvía al equipo. "Es para estar satisfecho", dijo el ciclista de Vic. "La afición española puede estar orgullosa de nosotros. En los anteriores éxitos estaba Miguel Induráin. Ahora estoy yo. Y nosotros estamos muy orgullosos de ello".

Infarto de Mendiburu

Terminada la carrera, Ramón Mendiburu, ex ciclista, director técnico de la Vuelta y miembro de la ejecutiva de la UCI, se dispuso a dar las medallas. Diez minutos después sufrió un infarto agudo. Anoche luchaba entre la vida y la muerte en un hospital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de octubre de 1998