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JAIME ESQUEMBRE Informar: "enterar, dar noticia de una cosa, perfeccionar a uno por medio de la instrucción y buena crianza". Sírvanos esta acepción que el diccionario de la lengua española concede al vocablo para definir la labor divulgativa de la revista que un grupo de empresarios de Alicante acaba de editar para hacer llegar a sus socios todo tipo de detalles sobre asuntos a los que se presupone interés profesional. La publicación sectorial incluye en su primer número un recuadrito del tamaño justo de una billetera (supongo que para hacerlo más manejable ante la necesidad de consulta urgente) en el que figura una minuciosa relación de los paraísos fiscales a los que se puede viajar para lavar dinero. Naturalmente, ese información se ofrece en el bloque de páginas destinadas a la actualidad de los sectores productivos de Alicante. El título del artículo ya lo dice todo: Catálogo de paraísos. Es la forma en que el Club de Alta Dirección Empresarial y Marketing (Clade-Mark) intenta llamar la atención hacia una información que, si bien no figura destacada en el conjunto de la revista, de seguro ha sido la más leída entre sus lectores. Allí te explican que un paraíso fiscal suele ser, por definición, un territorio pequeño, con una legislación mercantil muy flexible basada en la tradición anglosajona que ha funcionado, y continúa funcionando, como centro de lavado de dinero. Lo bueno sigue al preámbulo: una relación de los 47 paraísos fiscales, reconocidos incluso por el Ministerio de Hacienda, que funcionan en los cinco continentes. Desde Andorra hasta Omán, pasando por Aruba, las Islas Vírgenes y hasta la República de Vanuatu, un conjunto de 40 islas independientes de Oceanía. Realmente instructivo el recuadro, pero ya puestos podían haber tenido el detalle de incluir en un margen el horario de vuelos para enlazar desde Alicante con esos paraísos, o incluso un mapita, también tamaño billetera, para indicar dónde puñetas está el atolón de Naurú, al parecer una pequeña franja de tierra fértil perdida en el Pacífico. Por cierto, ¿tendrán el Clade o la revista subvención oficial?


























































