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TREGUA DE ETA

Almunia dice a Aznar que "no entiende nada de lo que pasa" si pospone su cita hasta fin de mes

La inminencia del anuncio de una tregua de ETA, materializada en la noche de ayer, planeó durante toda la jornada en la vida política. Antes de que se hiciera pública la declaración del cese indefinido de la violencia, el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, emplazó al jefe del Ejecutivo, José María Aznar, a celebrar de forma "tan inmediata como físicamente sea posible" la reunión pendiente entre ambos y dedicarla en exclusiva a analizar la situación en el País Vasco. El Ejecutivo había ofrecido a los socialistas las fechas del 28 o el 29 de septiembre para fijar la reunión entre Almunia y Aznar pero, en opinión del secretario general del PSOE, posponer la cita hasta fin de mes "demuestra que el Gobierno no ha entendido nada".

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Joaquín Almunia convocó ayer a los periodistas para dejar clara la preocupación del principal partido de la oposición por los últimos acontecimientos. El "frente nacionalista" -así insisten en llamarlo PP y PSOE- junto al nuevo impulso que PNV, CiU y BNG daban ayer a la Declaración de Barcelona, ha logrado capitalizar la vida política y tensarla hasta el punto de que el secretario general del PSOE se sintiera obligado a hacer un llamamiento al Gobierno de José María Aznar apremiándole a que, "en cuanto sea posible", convoque una reunión de "los demócratas" para analizar la vorágine de acontecimientos que han dibujado, en menos de una semana, un inquietante tablero sostenido en cuatro patas: la Declaración de Lizarra, el voto de CiU, el martes, en el Congreso apoyando el reagrupamiento de los presos de ETA, la reunión de ese "frente nacionalista" que se celebra en Bilbao y Vitoria y, sobre todo, el anuncio de una tregua por parte de ETA.El PSOE, sin olvidar el tono de oposición, acusa al Gobierno de tancredismo político, y Almunia, con tono formalmente tranquilo pero trasluciendo un fondo de muy seria preocupación, no sólo pidió una reunión urgente -el Gobierno le respondía ayer mismo, a las ocho de la tarde, que no va a poder ser antes del lunes 28 o el martes 29-, sino que exigió al Gobierno que "lidere" el diálogo entre los demócratas, un diálogo que considera imprescindible para tomar postura ante todo lo que ocurre.

Coincidencia de Borrell

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Borrell, se situó con rapidez en los mismos planteamientos de su secretario general, quien a última hora de la mañana de ayer formulaba un largo razonamiento a partir de lo ocurrido en Ermua (Vizcaya) el 12 de julio de 1997 con el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco.Para Almunia, el espíritu de Ermua y la declaración política surgida entonces del Pacto de Ajuria Enea, que leyó en su día el lehendakari José Antonio Ardanza, tenía como nota fundamental el que no se hacían "distinciones entre nacionalistas y no nacionalistas". En aquel momento, según explicó, sólo se distinguía "entre los que sabíamos quién era de verdad nuestro adversario".

Por el contrario, la Declaración de Lizarra, firmada el sábado en Estella (Navarra) en pro de una negociación sin límites sobre los postulados que defiende ETA, "supone un cambio de alianzas" en opinión de Almunia: "HB y los nacionalistas vascos [PNV y EA] se han puesto de acuerdo en torno a esa declaración y se puede interpretar que deben quedar aislados los que no la comparten". "Este cambio entre Ermua y Estella es muy preocupante", dijo el secretario general, y el PSOE no está dispuesto a permanecer en silencio.

El segundo punto que inquieta al PSOE es la reunión que el "frente nacionalista" celebra estos días en Euskadi como continuación de la Declaración de Barcelona. Los acuerdos de Barcelona y los que puedan tomarse ahora en Bilbao y en Vitoria son "legítimos" para Almunia, "pero no deseables para hacer avanzar el Estado de las autonomías" porque "la dualidad nacionalistas frente a no nacionalistas" se escapa del espíritu con que se hizo la Constitución".

El secretario general del PSOE no dejó de mencionar el brusco viraje de CiU al votar el martes en el Congreso de los Diputados una moción de EA que pedía el acercamiento de los presos etarras a Euskadi.-actitud a la que el ministro del Interior, Jaime Mayor, trataba de quitar importancia calificándola de "coyuntural"- y, por fin, se adentró en analizar el, en esos momentos, cada vez "más insistente" rumor de una tregua de ETA.

Aquí el tono del primer dirigente socialista fue rotundo. Empezó por recordar su coincidencia con Borrell en este punto: "No queremos que todo acabe en una tregua, queremos la paz. Si dejan de sonar las pistolas pero no hay un compromiso definitivo de abandonar la violencia, todo lo que se hable y se discuta a partir de esa declaración de tregua estará vigilado por las pistolas, y quienes negocien en coincidencia con los que tienen las pistolas se verán primados en esa negociación, y eso es contrario a una negociación democrática".

Ahí, Almunia se dirigió a Aznar: "Es urgente que hablemos el Gobierno, nosotros y, si lo desean, las demás formaciones democráticas". "Debe haber una reunión para analizar estos temas".

Almunia asegura que "el Gobierno debe liderar" este urgente replanteamiento de la situación que deben hacerse los demócratas para, de inmediato, achacar lo que entiende como un panorama muy grave a "la falta de liderazgo del Ejecutivo y su obcecación". "Estamos echando en falta al Gobierno", enfatizó Almunia.

Lo echa en falta porque, a su juicio, mientras que en nuestro país sigue existiendo el terrorismo "el frente de la inmensa mayoría ha quedado relegado a un segundo plano y aquellos que han apoyado a la violencia han encontrado amistades en el bando de los demócratas". Con ello lanzaba una dura andanada a los nacionalistas vascos y, fundamentalmente, al PNV.

Más tarde, al preguntarle si su postura significaba una oposición política a la tregua de ETA, Almunia aclaró: "No digo que rechace una tregua, digo que quiero la paz y que la tregua no es la locomotora de la paz. No basta con una tregua. Quienes asesinan tienen que renunciar definitivamente a asesinar, porque ya hemos vivido otras treguas y eso no basta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 1998

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