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CARTAS AL DIRECTOR

Cultura del agua

El 30 de agosto, su diario publicó un interesante artículo sobre el proyecto hidroeléctrico que Endesa pretende ejecutar en Chile, haciendo especial referencia a los perjuicios sociales y ambientales que la gran presa de Ralco conlleva.Acabo de leer un magnífico libro sobre lo que hay detrás de las grandes obras hidráulicas, Silenced rivers. The ecology and politics of large dams, editado por International Rivers Network, una ONG dedicada a nivel mundial a la conservación de los ríos y a la defensa de los derechos de los habitantes ribereños. En él se desbaratan los argumentos dados por los promotores de estas faraónicas obras, las presiones que ejercen sobre las comunidades que habitan los valles, la sangría económica y social que representan y el daño ambiental que causan. Su autor, un ingeniero de obras públicas, repasa decenas de casos de ocultamiento de datos, evaluaciones de impacto y estudios económicos tergiversados que a todas luces son un ejemplo de una actividad descaradamente subsidiada e inútil en muchos casos. Un dato es digno de tenerse en cuenta: las grandes presas se programan en la actualidad en países pobres y de escasa cultura democrática, dada la oposición con la que se encuentran en el mundo occidental. India, China, Laos, Guatemala y Brasil son ejemplos de naciones donde el uso de la fuerza es indispensable para que se represe y canalice con hormigón el modo de vida de miles de personas. Por algo será que en Estados Unidos y Francia hayan empezado a demoler instalaciones de este tipo. La conservación de los cauces fluviales vemos que sí que merece la pena.

En España, los pantanos de La Breña II, Riaño, Itoiz, Atance y los centenares de minicentrales proyectadas en lo poco que nos queda de nuestros ríos de montaña muestran que la dedicación a la conservación de nuestro mundo rural es nula. El resultado es la sobreproducción de monocultivos excedentarios y miles de kilovatios subvencionados que se podían conseguir mediante el cese del despilfarro energético. Afortunadamente, hay grupos que, como Aems-Ríos con Vida, premio nacional de Medio Ambiente 1998, llevan años denunciando y recurriendo proyectos que son un auténtico disparate social, ambiental y financiero.

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Sus profesionales y voluntarios merecen todo nuestro apoyo y respeto en un país que empieza a dar muestras de una verdadera cultura del agua.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de septiembre de 1998