Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Telefónica no contesta

Siguiendo los consejos y la propaganda de Telefónica para utilizar tecnologías avanzadas, con fecha 26 de marzo del año en curso presentamos la solicitud para el alta de dos líneas RDSI. Nos comentaron que no estaban disponibles accesos libres en este momento, situación que se iba a solucionar dentro de un mes y que nos avisarían. Sin tener noticias, a finales de mayo nos interesamos por la situación de tramitación para darnos cuenta que tanto nuestra solicitud, como otro trámite solicitado a la vez (cambio de titular), por lo visto se había "traspapelado". Se nos asegura que todo estaba controlado y que pronto se iban a instalar. Efectivamente, al cabo de otro mes se presenta una tarde, sin avisar, un equipo de instaladores para poner las líneas. Pero con cinco cables correspondientes a otras tantas líneas en funcionamiento, resultó imposible pasar la guía por la conducción con objetivo de instalar dos hilos adicionales -situación lógica-. El técnico nos informa que habría que sustituir los cables individuales por un multicable; o bien quitar los cinco cables actuales y luego volver a poner siete de un solo tirón. Para justificar el hecho de no haber terminado el encargo de instalación, en la Hoja de Trabajo se anota "conducción obstruida". Esperamos una semana para recibir noticias de Telefónica -nada-. Nos ponemos en contacto con el comercial que en su momento había tramitado nuestra solicitud, explicando la situación. Pide el expediente y para nuestro estupor nos dice que "si la conducción está obstruida, tal como pone la Hoja de Trabajo, el arreglo es responsabilidad del propietario no de Telefónica". Le volvemos a explicar que a la conducción no le falta nada, que simplemente hay desmontados cables para que pase la guía, y que el problema se resuelve con un cambio de cinco cables individuales por uno multicable. Toma nota, pero ya nos advierte que será "difícil" (¿?) solucionar este problema. Esto era a finales de julio. Durante el mes de julio, reclamamos el asunto dos veces por teléfono -a la segunda se nos asegura que mandarán un capataz para ver la situación-. Este capataz, hasta el día de hoy, no ha venido. Reclamamos de nuevo durante el mes de agosto, con la misma respuesta: "Intentaremos solucionar el tema", pero sin resultados. Sin embargo, Telefónica nos envía los contratos para los dos Accesos Básicos como si todo estuviera funcionando a la perfección... si los devolviésemos firmados, nos tememos que hasta cobrarían las cuotas de alta y mensuales. Lo mismo en septiembre, si bien ahora resulta que gracias a la política de Telefónica de "mejorar el servicio al cliente" ya ni es posible personarse, ni llamar directamente a las oficinas de la compañía en Almería; todo pasa por un número 900 ubicado en Madrid desde donde a su vez nos tienen que poner con Almería. Como las líneas están saturadas, llevamos en este momento dos días intentando hablar con una persona que -físicamente- tiene su despacho a menos de 30 metros de nuestra oficina, imposible. El consejo que nos dan es: "Mande usted un fax para expresar su reclamación", cosa que estamos haciendo. Resumiendo: solicitamos dos Accesos Básicos hace casi medio año. Se traspapela la solicitud. Vienen a instalar con otro mes de atraso. Por una carencia de sentido común difícil de comprender, no sólo resulta imposible realizar un trabajo tan sencillo como sustituir un cable por otro; ni siquiera se pasa un técnico para comprobar la situación. Mientras, no podemos publicar los números nuevos porque no sabemos cuándo van a estar operativos realmente; retrasamos la edición de material promocional para que no esté atrasado a pocas semanas, y se ralentiza todo el funcionamiento de la empresa por la falta de líneas. Sin más comentarios.- . Gerente de la Red Andaluza de Alojamientos Rurales. .

Fútbol en el cementerio

Por ser extranjera, no quise meterme en asuntos españoles. Pero ya que he aprendido a amar este país gracias a uno de sus poetas más grandes, Federico García Lorca, ya no puedo dejar de hablar de lo que ocurre entre Víznar y Alfacar donde ví enormes trabajo, horribles movimientos de tierra. El 26 de agosto, me enteré de que siguen construyendo un campo de fútbol en el lugar donde yacen muchas víctimas de la represión granadina de los años 1936 y 1937. Este campo, pues, se encontrará al lado de la avenida de los Mártires y la acequia de Ainadamar y muy cerca de donde se supone que está enterrado Lorca. Bastan ya los actuales trabajos para perturbar el silencio y la paz de los muertos; con el campo de fútbol desaparecerán sin remedio. La carretera se llenará de coches y ruidos -el lugar está lejos del pueblo de Alfacar-, el paisaje hermoso resultará destruido, los daños en el Parque Federico García Lorca, que ya hay que lamentar, aumentarán. De verdad, estas tierras son un cementerio, no se ve, pero se sabe, y ¿quién construirá un campo de fútbol sobre un cementerio? Es un acto bárbaro y una falta de respeto inimaginable hacia la gente que tiene familiares o amigos enterrados ahí, y que hiere a todos los que amamos a Federico. Parece absurdo y cínico que en la democracia española sea posible lo que la dictadura no alcanzó: destruir el paisaje donde descasan el poeta y sus compañeros de desdicha, y precisamente en el año Lorca.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 1998

Más información