Un sindicato asegura que en la renovación de coches de policía hay intereses oscuros

La drástica renovación de los coches patrulla de la Comunidad Valenciana le parece muy sospechosa al Sindicato Unificado de Policía (SUP). Su portavoz, Joan Rocatí, está convencido de que detrás de la operación se esconden "intereses ocultos" porque en las dependencias policiales de Zapadores han quedado hacinados decenas de vehículos "que podrían funcionar perfectamente, con un pequeño gasto, si se llevaran al taller y les pusieran las piezas de recambio". A Rocatí el "abandono injustificado" que ha sufrido la flota policial valenciana durante años le recuerda aquellos niños que se esfuerzan en destrozar sus zapatos para que sus padres les compren otros nuevos. "Los vehículos apenas recibían el mantenimiento mínimo", reprocha y está convencido de que el erario público se habría ahorrado mucho dinero si se hubieran reparado los coches patrulla en vez de "dejarlos abandonados" y pagar un alquiler anual por los 285 nuevos. El abandono llegó a tal situación, según Rocatí, que "muchos agentes tenían que cambiar de coche tres o cuatro veces al día para acabar la jornada" y por cada vehículo operativo había varios en el dique seco. Tambien critican que los nuevos coches carecían de transmisores y han tenido que adaptarles los viejos. Las comisarías valencianas han sufrido durante años "la misma desatención" Una forma poco sutil de reivindicar inversiones en infraestructuras, según denuncia el SUP. Rocatí demanda que el plan de reubicación de comisarías que ultima la Jefatura Superior de Policía sirva para algo más que "mover unos pocos metros las comisarías aprovechando bajos abandonados". Reclama que la Policía se acerque al ciudadano "de verdad", con comisarías en zonas de expansión y barrios de nueva creación, junto a la Ciudad de las Artes o al Palau de Congressos, y se abandonen los locales de Russafa o El Grau "que la gente no encuentra ni con mapa".

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