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Austria propone una Unión Europea de 1.000 millones de habitantes

La presidencia austriaca de los Quince propondrá hoy a sus colegas europeos el diseño de una plataforma para una gran Unión Europea (UE), que abarcaría a 1.000 millones de habitantes. Viena reconoce que la Conferencia Europea -una sala de espera para los candidatos del Este, que Turquía desairó- es un fiasco. Ni Francia ni Alemania ni España derrochan por el momento entusiasmo en relación a la propuesta austriaca, que será discutida hoy en un Consejo informal.

El ministro de Exteriores y vicecanciller austriaco, Wolfgang Schüssel, presentará la idea de una "nueva asociación para Europa", que contaría con una plataforma multilateral de nuevo cuño. Ésta abarcaría a los Quince, a los once candidatos del Este y a Chipre, a Turquía, a los restos de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), a los antiguos países de la CEI, incluidos Rusia, Moldavia y Ucrania, y a los países mediterráneos. En total, 988 millones de habitantes.La presidencia pretende hacer converger en un único foro multilateral los diversos foros bilaterales establecidos con todos estos países, aunque respondan a vínculos de distinta intensidad y pretensiones. El precedente es la Conferencia Europea, cuya primera sesión se celebró en marzo pasado. Este organismo agrupa a los Quince junto con los 11 países aspirantes (Chipre y diez del Este) a integrarse en la UE, para discutir de asuntos de política de seguridad y justicia. Se trataba de sentar juntos a los seis candidatos de la primera velocidad (Polonia, República Checa, Hungría, Eslovenia y Estonia) con los cinco del segundo grupo, de forma que éstos no se sintiesen marginados.

El objetivo principal era dar un caramelo a Turquía, que endulzase el rechazo de los Quince a su candidatura. Ankara rehusó asistir. Y ahora se reconoce por escrito que es un fiasco. "En su formato actual, no desempeña ningún papel complementario; de facto, no hace más que duplicar los mecanismos ya establecidos con los 11 candidatos a la adhesión", confiesa la carta del presidente en ejercicio a sus colegas.

Diplomáticos alemanes, franceses y españoles, han mostrado ya sus recelos. Consideran que los acuerdos bilaterales con Rusia y Ucrania aún deben "dar mucho más de sí" antes de plantearse nuevos retos. Temen que desencadene "una oleada de nuevas peticiones de ingreso", como la de Ucrania. Les preocupa complicar y contaminar las distintas relaciones, cuando la experiencia ya ha demostrado los recelos entre asociados de distintos niveles, como los de los dos grupos de candidatos.

Los Quince esperan hoy conocer el alcance de la operación. Y, sobre todo, si no consiste en "una cortina de humo para consumo interior", tendente a difuminar al proyecto de ampliación al Este en una amalgama más etérea. Ocurre que la opinión pública austriaca es la más reticente a la acogida de nuevos socios, por el miedo a las oleadas migratorias de trabajadores desempleados.

Si Schüssel logra convencer hoy a sus socios de los beneficios que reportaría el proyecto, los Quince entrarán en el detalle de las competencias propuestas para la nueva plataforma

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de septiembre de 1998

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