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Los informes favorables obligaron a levantar la suspensión de un juez de "personalidad anómala"

El último pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), celebrado el 20 de julio, dejó sin efecto la suspensión provisional de un juez de primera instancia e instrucción de Castilla y León, acordada el 17 de marzo de 1997, por haber dado muestras de "personalidad anómala, con posible desequilibrio emocional y psíquico", según la Inspección del Consejo. Sin embargo, el CGPJ ha levantado la suspensión de dicho juez "con fundamento en los informes médico-psiquiátricos". Para suspender en sus funciones a dicho juez, el CGPJ tuvo en cuenta también una serie de testimonios que llevaron al presidente de la Audiencia Provincial a estimar "la situación insostenible (...), con grave detrimento en el adecuado servicio de la Administración de Justicia".

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El Servicio de Inspección comprobó que, en un juicio de divorcio, en lugar de admitir o denegar la petición de la esposa de que un psicólogo emitiera un dictamen y explorara a una menor, el juez dijo ser licenciado en psicología y practicó ambas pruebas. En otros casos de su juzgado, actuó como perito calígrafo.

Los inspectores constataron el trato desconsiderado del juez hacia un letrado y la "permanente situación de tensión y angustia" denunciada por funcionarios del juzgado, como consecuencia del "comportamiento errático, inestable e imprevisible" del juez, quien, según ellos, entre otras irregularidades, mantuvo detenidas durante 24 horas a tres personas "sin justificar el por qué". Sin embargo, el CGPJ ha tenido que levantar la suspensión del mencionado juez. Uno de los médicos psiquiatras diagnosticó que en la exploración psicopatológica no se había producido ningún hallazgo "que pudiera mermar su total capacidad para el ejercicio de las funciones de juez de primera instancia e instrucción". Una psicóloga apreció en la conducta del juez "rasgos marcados, pero siempre sin constituir anormalidad alguna". Un médico forense negó que el juez analizado padeciera ninguna enfermedad mental y añadió: "Las características de su personalidad no le impiden desarrollar sus funciones inherentes a miembro de la carrera judicial".

El propio juez alegó contra su pretendida incapacitación. Calificó los testimonios adversos de "mentiras y patrañas", se quejó de haber sido "estigmatizado profesionalmente" y cubierto "de oprobio", lamentó que se cuestionara su capacidad y señaló que su "único problema" es "ser un modesto ajedrecista y un maratoniano popular".

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