Con el corazón partido
Ayer nos encontramos a tu perro. En cuanto nos vio vino hacia nosotros. Traía la pata destrozada, le sangraba a chorros y apenas podía caminar, pero quería que le curásemos y al menos que le diéramos un poco de cariño. Creo que los animales, los perros al menos, intuyen cuándo van a morir y preparan ese momento.Imagino que el dolor no le permitía pensar en ti, y tal vez fuese lo mejor: el pobre animal ya tenía bastante sufrimiento a causa del golpetazo que le propinó el autobús. Hubo que sacrificarle. Algo me dice que no tardarás en tener otro, y tal vez a ése no le abandones, o tal vez sí.
Lo que está claro es que no sé cómo no se regula un poco más en serio el asunto de los perros. A lo que no hay derecho es a que se consientan este tipo de conductas con los animales: son perros, no son cosas. Se debería controlar la posesión de animales, hacerles a los dueños algo así como un permiso de armas. Aquel que abandone a un perro no sólo tendría que pagar una multa (a fin de cuentas eso no arregla la historia), sino que no se le debería permitir tener más perros en su vida.
Habría que exigir a los sujetos que tienen perros una buena dosis de responsabilidad. Tal vez así se paliarían los abandonos masivos, los desastres que ocasionan determinados sujetos que se hacen con perros de pelea que ni controlan ni son capaces de responsabilizarse de ellos y montones de historias más.-


























































