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EL MÉDICO EN CASA

Contra el calor, use el sentido común

Perdone usted que insista, pero le veo sacar la lengua.... "Ya; pero es que... ¡con este calor...!" Pues sea prudente, ¡piense! Y no se ponga ahí, al rachisol; beba agua en lugar de ese cubata... En fin, sea sensato y haga un buen uso de su sentido común. La prevención contra el calor empieza por evitar exponerse al sol. Sí, parece una verdad de perogrullo, pero no lo es. No hay más que darse una vuelta por los Servicios de Urgencias de los hospitales. Quemaduras, insolaciones, deshidrataciones, diarreas, vómitos... Los médicos aconsejan tomar el sol con cuidado; y huir de él como del diablo. No sé si usted sabe que la piel envejece mucho antes cuanto más se expone al sol. Las manchas y las arrugas son la consecuencia más inmediata. Ponerse ropas de tonos claros nos ayudarán a superar el calor. Que sean ligeras, de lino, holgadas. Eso ayudará a crear una cámara de aire que refresca y nos aísla del exterior. ¿Por qué creen ustedes que las gentes del desierto usan chilaba? Beba mucho líquido, a ser posible agua; es lo mejor. Evite el alcohol. El ejercicio físico déjelo para las primeras horas de la mañana o para las últimas de la tarde; huya de exhibirse al mediodía. Y si no le queda más remedio que trabajar al sol, haga pausas, descanse y busque alguna sombra de vez en cuando, protéjase bien la cabeza, y no esté mucho tiempo seguido sin moverse. Las duchas, los baños, zambullirse en la piscina o en el mar, siempre nos ayudarán un poco en esta lucha. Tenga cuidado con los medicamentos que toma; algunos de ellos, en verano, son especialmente peligrosos. Y si no se encuentra bien... acuda al médico, puede que el calor le esté afectando. Pero mientras decide lo que hace, búsquese una sombra fresca, a ser posible a oscuras, y si ya no aguanta más este calor y le entra angustia, desnúdese, tiéndase en una estera y relájese;relájese hombre, relájese.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998