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Expectativas defraudadas

En contra de las previsiones iniciales, la ocupación hotelera de Lisboa está realmente muy alejada de la saturación que se esperaba. La directora de mercadotecnia de la Asociación de Hoteles Portugueses (AHP), Emília Mendonça, afirmaba al semanario Expresso que "las expectativas del sector no han sido alcanzadas; se creó la expectativa de que los hoteles estarían abarrotados y no es así; hay un alto índice de ocupación pero tenemos suficientes habitaciones libres".A su juicio, "el impacto hotelero podría haber sido superior, pero tal vez la divulgación de la Expo en el extranjero no haya sido lo suficientemente fuerte". Emilia Mendonça reconoce que este fracaso puede deberse a "una falta de armonización" en el trabajo que deberían haber realizado el Instituto de Turismo portugués (ICEP), los responsables de la Expo y los propios hoteleros, quienes se enfrentan a un complicado futuro para "el día después" de la clausura: "Si los propios hoteleros no encontramos acontecimientos clave para hacer frente a este período, va a ser complicado el futuro".

Una muestra de este fracaso lo constituye la escasa ocupación hotelera de los tres barcos fletados por la organización y anclados en la ribera del Tajo, junto al centro de la ciudad. Según el diario Público, la situación de esas embarcaciones es desoladora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de agosto de 1998